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jueves, 25 de enero de 2018

La Pascualita (video por Julian Cavalero) - Leyendas urbanas y videos de terror



Una de las leyendas más extraordinarias tiene lugar en una tienda de vestidos de novia en Chihuahua (México), donde desde hace décadas un maniquí del aparador es objeto de múltiples relatos de corte sobrenatural.

Le llaman “La Pascualita”, y basta con mirarla un rato para descubrir que sus rasgos y detalles son escalofriantemente reales: La expresión de sus ojos, las líneas de sus manos, la forma de las uñas, el pelo insertado en su cuero cabelludo, o su tez de apariencia humana son algunos de estos elementos desconcertantes que le han dado fama a este enigmático maniquí.

La historia se remonta al 25 de marzo de 1930, fecha en la que Pascualita Esparza Perales de Pérez, dueña de la tienda de vestidos “La Popular”, colocó en el aparador un extraño maniquí que de inmediato llamó la atención de los clientes y los transeúntes debido a su belleza.

La señora Esparza la llamó “La Chonita”, pues decía que el maniquí le había llegado procedente de Francia un 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.

Por su porte y figura, “La Chonita” fue considerada por décadas la novia más bonita de Chihuahua y alrededor de ella comenzaron a tejerse varios mitos. El más escalofriante hace referencia a una hija de doña Pascualita Esparza que falleció el día de su boda después de ser picada por un alacrán que se había escondido en su tiara. Consternada, su mamá la embalsamó y la colocó como maniquí en el escaparate, para así tenerla siempre junto a ella.

Aunque este relato podría parecer fantasioso, lo cierto es que Doña Pascualita Esparza nunca desmintió el rumor. Tras su muerte en 1967, la tienda tuvo nuevos dueños pero el maniquí se mantuvo en el local, ante el beneplácito de la sociedad que ya se había acostumbrado a su presencia y dejó de llamarla “Chonita” para ahora ser nombrada popularmente como “La Pascualita”.

Actualmente la historia sigue viva. Por años se han acumulado relatos de quienes aseguran que la han visto moverse, llorar o cambiar su expresión. Su presencia a muchos les desconcierta pues se sienten seguidos por la mirada; de hecho, no son pocos quienes prefieren cambiarse a la acera de enfrente con tal de no pasar junto a ella.

Aún así, este maniquí también trae buena suerte, o eso piensan varias novias que acuden a la tienda en busca de un vestido para contraer nupcias e inmediatamente piden el que ese día trae La Pascualita. Según cuentan, varias generaciones han aplicado esta fórmula y han tenido suerte en sus matrimonios.




Fuente de información: www.sopitas.com
Video extraído del canal de yotube: Julian Cavalero

miércoles, 17 de enero de 2018

El caso de Brian Bethel (encuentro con los Black Eyed Kids) (por Julian Cavalero) - Videos de terror



El 16 de enero de 1998, en Texas EEUU: el periodista norteamericano Brian Bethel documentaría en una página web dedicada a sucesos paranormales, la primera experiencia con un Black Eyed Kid.

jueves, 11 de enero de 2018

La Bruja de la Granja Bell - Videos de terror



La Granja Bell, ubicada en un apartado paraje de Tennessee, en los Estados Unidos, tiene como insignia principal una historia que a muchos ha intrigado a través de los siglos. Una criatura que al día de hoy es conocida como La Bruja de Bell, cometió terribles actos a principios del siglo XIX.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Beware the Slenderman (Cuidado con Slenderman) (Documental) - Videos



Escondido en Internet, un ser sin rostro ha llamado la atención de gran cantidad de jóvenes que susurran su nombre con miedo. Slenderman ha nacido de un "creepypasta" y vive en los sitios más oscuros y siniestros de Internet, dónde es alimentado por numerosas personas que expanden su mito con juegos, relatos y videos en Youtube.

En el año 2014, la leyenda traspasa la ficción cuando dos chicas de tan solo 12 años (Anissa Weier y Morgan Geyser), guiadas por su devoción a esta criatura, atraen al bosque a una amiga para entregarla como ofrenda. Al día siguiente, la niña apareció con 19 puñaladas, pero viva. Para algunos, la culpa fue de Slenderman, que es capaz de cobrar vida e influir en todos aquellos que creen en él, tal y como ocurrió con las dos jóvenes.

Beware the Slenderman es un documental que intenta explicar lo que ocurrió aquella noche y cuánta verdad hay escondida en el mito del "hombre delgado". Ha sido grabado en 18 meses y contiene numerosas entrevistas con la familia de las dos presuntas víctimas/criminales. Está dirigido por Irene Taylor Brodsky y cuenta con Richard Dawkins como protagonista.

Opciones 1 Inglés subtitulado al español


Opciones 2 Inglés subtitulado al español


Opcion 3 Doblado al Español


Opcion 4 Doblado al Español

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Otro punto de vista: La llorona - Artículos



No es asombroso que un fantasma, como la Llorona, busque venganza. Más extraño sería que aspire a la reconciliación con las circunstancias que la condujeron a la muerte, pero quizá de eso se trata esta historia después de todo.

Todos conocen la historia de la Llorona: aquella mujer que ahogó a sus hijos en el río y luego se quitó la vida, vagando eternamente después de muerta y, desde luego, llorando desconsoladamente.

Más allá de las versiones localistas de la historia, cuya leyenda parece haberse originado en México, podemos sintetizar su drama del siguiente modo:

El espíritu de una mujer, vestida completamente de blanco, recorre las calles y rutas a altas horas de la noche, mientras llora de culpa, incapaz de encontrar el alma de sus hijos.

Ahora bien, mujeres que han muerto de forma trágica hay muchas, incluso luego de cometer crímenes atroces como los que se le atribuyen a ella, pero Llorona, después de todo, hay una sola. ¿Cuál es el rasgo que la hace especial?

O mejor dicho: ¿por qué llora?

Si analizamos el caso en términos antropológicos, veremos que el asesinato de sus hijos, su suicidio, o el drama pasional que la condujo a la locura, no tienen nada que ver con su destino ingrato.

Lo cierto es que todos los rasgos visibles de la Llorona: su vestido blanco, su pelo azabache, su incesante peregrinar en llanto, no nacieron con esta leyenda. De hecho, esas características ya eran bastante conocidas en la Edad Media.

La clave para saber por qué llora la Llorona está en su vestido blanco.

En la Edad Media se creía que si una mujer era enterrada con un vestido totalmente blanco o negro, sin ningún detalle de color rojo, como una rosa, un trozo de tela, un pañuelo, su alma estaba condenada a vagar después de muerta.

Algunos antropólogos deducen que esta tradición procede de oscuros ritos funerarios de una era ya olvidada, pero que acaso representa el tributo de sangre que el difunto debe abonar para acceder a las estancias eternas.

En cualquier caso, la mujer que era enterrada sin algo de color rojo, regresaba de la tumba para conseguirlo; en general, utilizando la sangre de quienes la habían enterrado.

Si dejamos de lado todos los detalles circunstanciales en la leyenda de la Llorona, y nos quedamos únicamente con el hecho de que fue enterrada con un vestido blanco, sin ningún detalle rojo, esto solo explicaría su reaparición.

Lo curioso es que la leyenda medieval sostiene que las mujeres que regresaban de la tumba en estas condiciones, lo hacían como si nada hubiese ocurrido entre su muerte y su resurrección, de tal manera que evidenciaban los últimos pensamientos y emociones que sintieron antes de fallecer.

En el caso de la Llorona, es lógico deducir que lo último que hizo antes de morir fue llorar por todo lo que le había sucedido.

Por eso llora la Llorona: no por haber ahogado a sus hijos, tampoco por haber sido abandonada por aquel soldado lenguaraz, y menos todavía por haber cometido suicidio.

Después de todo, quizá la Llorona recorre los mismos caminos, noche tras noche, no para vengarse del hombre o de las circunstancias que le quitaron la vida, sino para encontrar aquel color perdido, aquel tributo, que Caronte exige para entrar en sus dominios, y así olvidar para siempre su pasado.


FUENTE: Extraído en su totalidad de www.elespejogotico.blogspot.com.ar (por "Aelfwine" Sebastián Beringheli)

lunes, 17 de abril de 2017

Arret Pipi, ¿azul o rojo? (Cortometraje) - Videos de terror



Film de corta duración basado en la leyenda japonesa Aka Manto en la que el espíritu atormentado de una joven pregunta a los usuarios de los retretes si quieren papel azul o rojo.

Esta adaptación difiere algunas cosas con la leyenda original. Fue dirigido por el realizador holandés Maarten Groen, con una estética cercana a los slasher de los años 70 pero con una técnica renovada y actual. El resultado es una película atmosférica diseñada magníficamente y que sabe aprovechar al máximo su escaso metraje para mantener al espectador pegado a la pantalla.

El director y la productora DPPLR son también responsables del interesante cortometraje Rotor sobre un vigilante nocturno que observa como alguien se introduce en las instalaciones que cuida.





FUETNE: elprimoderidleyscott.es

jueves, 23 de marzo de 2017

Investigación en el monasterio abandonado de Carmona - Artículos, Leyendas y Lugares malditos



Nota: El siguiente artículo fue realizado por un grupo de investigadores paranormales, abajo de todo podrán consultar la fuente.


¿Quién no ha oído hablar del Monasterio del Diablo, también conocido como Monasterio de Carmona o de la Huerta de San José? Todo apasionado del misterio conoce este tétrico enclave y, sobre todo, su siniestra o macabra leyenda. Hasta allí hemos acudido para realizar una investigación y esto fue lo que nos encontramos…

Un poco de historia

Allá en el año 1620 se levantó este imponente monasterio para albergar una congregación de Franciscanos, los cuales fueron sucedidos por Dominicos y Carmelitas creando así un internado para la iniciación de los novicios. Como ya es conocida la doctrina de estas congregaciones, sobrevivían de la caridad humana del pueblo colindante, de la huerta que cultivaban, así también como del ganado que pudiesen criar. Pero la carencia de agua evitaba regar las cosechas adecuadamente y limitaba el sustento tanto de los animales como de ellos mismos. Aquella escasez no tenía explicación lógica, puesto que el pozo que abastecía a dicho monasterio, se encontraba cerca de un acueducto subterráneo de la época romana con abundante flujo de agua.

Los vecinos acudían cada Domingo a escuchar las misas que ofrecían y no es hasta llegada la Guerra Civil Española cuando la necesidad de comida y supervivencia dejaron a un lado la fe y el no pecado.

La falta de alimentos causado por la situación del país los obligó a salir cada noche para robar comida de las fincas cercanas, regresando al recinto con sus ropas rasgadas debido a las mordeduras de los perros que guardaban los campos. Imagínense lo que pudo llegar a afectarles ir en contra de lo que ellos comulgaban. Con el tiempo fueron descubiertos y denunciados a las autoridades eclesiásticas, quienes juzgaron a los frailes llegando a cerrar el monasterio y trasladándolos a distintos puntos. Curiosamente en la bibliografía de Carmona no consta ningún informe historiográfico del convento, como si alguien hubiese querido borrar las memorias del lugar, o desearan ocultar las hazañas de estos religiosos. Solo se dispone de dos documentos que confirman la existencia física y la historia de este monasterio.

La leyenda

Pero llegamos a la parte más espeluznante de esta historia. Una leyenda que, podría no ser tan leyenda. Los acontecimientos que se exponen son tan terroríficos que sería conveniente tomarlos como ficticios. Asimismo los hechos son tan extraordinarios que restan veracidad al relato. Pese a todo les dejamos la transcripción del documento donde el único fraile que consiguió sobrevivir narra, de su puño y letra, su versión de los eventos. El individuo llego a confesarse culpable de los actos, cosa que no fue creíble por su constitución física. El día del suceso fue la mañana del 25 de noviembre de 1680.

De una parte, José Díaz de Alarcón, escribano, y por otra, Juan Rodrigo Perea, Fraile dominico, en unión con alguaciles, fuerzas públicas y religiosas, nos narra así los incidentes ocurridos:

“Yo señores, me hice fraile dominico en el convento de San José, donde entré en el noviciado hace ya tres años poco más. En la mañana del 20 de noviembre de éste año de nuestro señor (1680), entró por parte de Cantillana, un aspirante que dijo llamarse según recuerdo Don Jaime Maldivas, y que fue aceptado con plena satisfacción por parte del padre Prior y demás. Este hombre era alto, de cejas muy pobladas, con nariz aguileña y su cara tan fina como una espada. Nunca le vi en compañía de otros en la huerta o en la capilla, por lo que nos extrañó.

Yo, señores, no sé como ocurrió, que en la mañana del 25 de noviembre del susodicho año, cuando desperté no encontré la puerta de mi celda abierta como era de costumbre (pues como ustedes saben todas las noches no echan llaves y cerrojo) y creyendo que era aún muy temprano, me entregué a profundas meditaciones. Después de esperar un rato, sentí por fin unos pasos débiles que provenían del pasillo y que venían a morir justo ante la puerta de mi celda. La misma, de un suave rasquido, quedó abierta; pero cuanta fue mi sorpresa, al comprobar, que detrás de ésta no había nadie, permaneciendo el pasillo totalmente sordo en cuanto a rezos e invocaciones. Entonces fue cuando pensé que quizás la primera misa ya hubiese empezado y eso significaba que me había quedado dormido y recibiría castigo, pero al ver que las puertas de las celdas de mis compañeros estaban abiertas de par en par, me quedé pensativo un momento, para después salir corriendo hacia la capilla. Cuando llegué, no vi a nadie, y me entró un calor desde la garganta hasta el pecho, cuando oí unos lamentos a media voz que al parecer provenían de la cocina que estaba al lado de la capilla. Salí precipitado por los pasillos del convento dando voces, llamando al Padre Prior y demás frailes, pero ni uno ni otros me contestaron, por lo que decidí partir a la ciudad para avisar a más gente y averiguar lo que pasaba.

Fue ésta mi intención desde un principio, pero no lo hice así, ya que esos lamentos, de los que antes hablé, parecían perseguirme a todas partes y aunque quise salir del convento, algo me empujó hacia la cocina. Cuando entré los gemidos se sentían tan fuertes dentro de mí, que creí que era yo mismo el que los producía, que en mi tenían desarrollo y manifiesto. Pero pronto advertí que el lugar de su procedencia era el sótano y sin poderlo remediar, me vi no sé como bajando sus inclinados escalones. Maldita sea, señores, maldito sea el momento en que entré en aquella habitación, pues al ingresar hallé al Padre Prior y a los demás frailes colgados de los ganchos donde solíamos poner los cerdos, jamones y embutidos.

Yo, señores, al visualizar aquel marco infernal y sangriento, comencé a ver también unos seres pequeños, que apiñados alrededor de los cuerpos muertos, comían sus carnes. En aquel momento, experimenté un mareo pasajero, y pude observar, como los seres que mencioné se reunían en uno solo de aspecto repugnante y enorme, viniéndome a decir estas palabras: “Te dejé vivir para que proclamaras mi venida al mundo”. Entonces, un fuego comenzó a propagarse por el sótano. Como tenía los sentidos agarrotados no pude mover músculo alguno para salir corriendo. Pero luego de unos instantes cuando reaccioné y pude hacerlo, la misma voz de antes, me manifestó: “Ve y di que Satán está aquí”. Lo demás señores ya lo conocen y quisiera que no se me volviese a tachar de loco, pues ustedes mismos y el pueblo entero ha sido testigo de lo que después ocurrió y ya, si me lo permiten vuestras mercedes, quisiera marcharme, pues espero salir ésta misma tarde hacia Sevilla. No quiero volver más a ésta ciudad”.

Este fue el testimonio que narró el único fraile superviviente. Cualquiera diría que habría sufrido delirios por hambruna, pero la parte donde dice: “…señores ya lo conocen y quisiera que no se me volviese a tachar de loco, pues ustedes mismos y el pueblo entero ha sido testigo de lo que después ocurrió…” fue confirmado por el alguacil redactando esto:

“Yo, Don Alonso Sans de Heredia, alguacil de las torres doy fe, que la tarde siguiente después de la declaración que dio aquella mañana este fraile al que acabamos de oír, entramos con otros alguaciles y otras gentes de la villa y vimos como en el sótano, estaban ciertamente colgados multitud de monjes y el Prior a quién yo mismo pude conocer, desangrados y descarnados. Inmediatamente se dio la orden de que se bajaran y se enterrasen.

Como no vimos ni escuchamos nada sobrenatural en aquel convento, mandé también a apresar al fraile que nos había contado tantas fantasías. El sujeto se consignó como el asesino real de aquella atrocidad. Pero doy así mismo fe, de que a las siete de la tarde, cuando se estaban enterrando los cuerpos en los huertos, fui testigo, con varios más, de un fenómeno sobrenatural. El mismo consistió, como todos pudimos comprobar, en un oscurecimiento del cielo y el surgimiento de un rostro horrible entre dos columnas de fuego, que se declaró como autor principal de aquellas atrocidades. Más tarde, de un fulminante rayo, descendió una luz blanca, que trajo consigo aquel ser de forma más humana aún. Mandé entonces a que absolvieran al fraile y que apresaran aquel ser maligno o lo que fuese, pero apenas di la orden, todo el mundo salió corriendo, y yo, al verme solo, no pude sino copiarles del mismo modo.

Doy fe, también, que al siguiente día y tras avisar a los obispos letrantes de Sevilla, nos presentamos nuevamente en aquel sitio con personas voluntarias, portando cruces y Biblias, para echar a esa entidad endemoniada de ésta santa ciudad.

Cuando llegamos, apareció el horrible ser, en lo alto del campanario de los curas y mandando a derribar la puerta, envié a muchos compañeros y soldados para conseguir echarlo o mejor aniquilarlo con los objetos sagrados antes mencionados. Varios hombres arribaron hasta el lugar indicado. Sin embargo, pronto fueron despedidos como muñecos desde la torre al suelo donde estábamos, otros desaparecieron misteriosamente. Satán se enojó y un fuerte trueno sonó en el cielo, el viento se desplazó velozmente haciéndonos rodar por el piso. Cuando nos pudimos levantar, vimos como la criatura se abrió el pecho (en él se pudo contemplar toda clase de atrocidades y endemoniadas formas humanas) acto seguido dijo: “Perezca todo y todos” y en ese momento un temblor enérgico destruyó el convento y muchos de los que estaban allí perecieron. Al siguiente día, cuando despertamos, nos hallamos entre cuerpos muertos, pues pocos quedamos con vida. Marchamos como pudimos con nuestras extremidades lesionadas y ordenamos que aquel lugar fuera sembrado de sal para alejar al demonio y desposeer de todo mal aquel lugar sagrado. Después de esto no volvimos a oír ni ver nada que indicase que aquel ser estuviese aun con nosotros”.

Una noche en el monasterio

La historia no podía ser más terrorífica, pero era idónea para realizar una investigación allí. Preparamos todos los equipos y pusimos rumbo hacia Carmona.

Desde la lejanía se podía vislumbrar aquel imponente enclave. Estaba claro que el vandalismo y el paso de los años habían destruido parte del recinto. Como solemos hacer, llegamos de día con el fin de observar el estado de la infraestructura del edificio. Realizamos un recorrido sobre las cinco de la tarde justo en la zona donde se encontraba el sótano ya mencionado, donde supuestamente aparecieron colgados aquellos frailes.

Iniciamos una ronda de preguntas con grabadora en mano para intentar capturar alguna psicofonía. De forma repentina llegaron cuervos de procedencia desconocida y fueron colocándose uno a uno en las alturas de las ruinas. Sus picos negros nos apuntaban fijamente. Asombrados por la actitud de estos pájaros y sin dejar de observarlos continuamos con la sesión.

Al formular una interrogante los cuervos cantaban al unísono, como si nos respondieran. Sorprendidos repetíamos la hazaña, para probar si aquello fue producto de la casualidad y una vez más volvieron a graznar.

Decidimos trasladarnos a un lugar donde percibíamos un olor a incienso quemado muy intenso. Buscamos plantas por todos los alrededores que pudiesen ser las causantes de aquel característico olor de botafumeiro, pero fue en vano. Al recorrer la parte de arriba donde se encontraban las celdas los cuervos desaparecieron.

Al caer la noche teníamos ubicadas las zonas más activas del lugar o las que pensábamos que podrían serlo. Estábamos colocando los equipos cuando los perros de las parcelas cercanas comenzaron a aullar de una manera extraña, erizándonos la piel por completo. En ese preciso momento carecíamos de grabadoras o cámaras activas, pero al dar comienzo con la investigación no tardarían en emitir los desgarradores aullidos nuevamente. La noche se tornaba escalofriante: Golpes en la planta superior, voces en la spiritbox PSB-7, cambios de aroma (de incienso a putrefacto), animales comportándose raramente… Fueron algunos de los fenómenos que padecimos aquella oscura madrugada.

Pero lo que más nos hizo estremecer fue uno ocurrido durante el descanso. Decidimos meternos en el coche para resguardarnos de la gélida noche cuando, comentando entre el equipo lo que estábamos experimentando y mientras algunos fumaban, escuchamos perplejos el lamento de un hombre en las profundidades del monasterio. Todos de forma repentina giramos nuestras caras hacia el enclave buscando la procedencia de aquel terrorífico alarido. Al principio dudamos de si lo habíamos oído todos pero consultándonos corroboramos que si. Nos recordó la leyenda donde aquel fraile, a solas por el monasterio, escuchó aquellos desgarradores lamentos.


FUENTE: mundoparapsicologico.com (por Jessica Luque). Correcciones: Admin Oscuridad Oculta

jueves, 16 de febrero de 2017

El demonio de Galloway - Artículos y Leyendas



La historia de Sawney Beane, el diablo escocés jefe de un clan caníbal, hace siglos que se escucha en Escocia. ¿Existió realmente o fue una invención de los propios escoceses para crear una leyenda terrorífica que asustara a los ingleses? Los historiadores no lo saben a ciencia cierta, pero lo ocurrido quedó reflejado en muchas crónicas de diferentes épocas.



Sawney Beane, el diablo escocés

La historia de Sawney Beane apareció por primera vez en el Newgate Calendar, una recopilación de sucesos basados en casos de la Prisión de Newgate y otros lugares de Gran Bretaña. Según la publicación, Sawney habría nacido en East Lothian en torno al 1500. Sus padres, honrados labradores, no sabían que hacer con su hijo, ya que éste se negaba a trabajar y no hacía otra cosa más que fastidiar a sus vecinos. A los 20 años se fue de su casa con una mujer de dudosa reputación. Encontraron una cueva en la costa, amplia y seca, en una zona aislada y se establecieron en ella.

Durante la marea alta y en algunas épocas del año era imposible acceder en aquel sitio, cosa que ayudó a ocultar su presencia. El único problema era que no había manera de conseguir alimentos en los alrededores. No había ninguna granja o pueblo y ni siquiera caza suficiente para subsistir. El lugar más cercano habitado era un embarcadero al que muchos escoceses se dirigían para viajar a Irlanda.

Sawney y su compañera, hambrientos, atacaron a uno de esos viajeros, pero al no encontrar víveres suficientes en su poder, decidieron matarlo y comérselo. A partir de ese momento, el canibalismo fue su medio de subsistencia, mataban viajeros y los llevaban a su guarida para devorarlos. Durante 28 años, el clan que iba aumentando en número (llegando a las 48 personas debido a las relaciones incestuosas), vivió y se alimentó gracias a los desafortunados que se acercaban al embarcadero. A pesar de que durante años las desapariciones alertaron a las autoridades, nadie sabía de la existencia del clan, pues durante el día se escondían en su cueva y aprovechaban la noche para atrapar a sus víctimas. Los lugareños atribuían aquellos incidentes al “demonio de Galloway”.

En una de sus “salidas de caza” capturaron a una pareja. La mujer murió de un golpe al caer del caballo en el que viajaban, pero el hombre consiguió escapar y llegar a Glasgow. Luego de explicar lo sucedido se organizaron varios grupos que batieron la zona acompañados de perros rastreadores hasta que afortunadamente dieron con la cueva y con todo el clan en su interior en plena bacanal caníbal. También se halló multitud de restos humanos, calculándose que habían acabado con cerca de 1.000 personas durante esos 28 años.

Fueron apresados y llevados a Edimburgo donde se les juzgó y ejecutó de inmediato. Los hombres fueron desmembrados hasta morir y las mujeres quemadas en una hoguera. Este fue el final de Sawney Beane, el diablo escocés y de todo su clan caníbal.


FUENTE: supercurioso.com (por Carmen A. Barenys)

jueves, 26 de enero de 2017

Las 7 leyendas urbanas japonesas más aterradoras (segun Dross) - Videos de terror



Dross nos cuenta y describe lo que para él son las mejores leyendas urbanas de Japón.

martes, 24 de enero de 2017

Túneles secretos en la ciudad: ¿leyenda urbana o realidad? - Artículos



Serían pasadizos ocultos subterráneos que intercomunican a la iglesia Catedral con la parroquia Santo Domingo y con el convento de Santa Rosa, entre otros puntos. Hay versiones que lo desmienten y otras que lo aseguran. La delgada línea entre la verdad y el mito sanjuanino.


Los misterios y las fantasías con lo esotérico que envuelven a la iglesia, en general, suelen ser siempre un disparador de historias o de leyendas y San Juan no es la excepción. Según cuentan versiones de antaño, existen túneles secretos ubicados bajo el centro de la ciudad Capital, más precisamente, en las inmediaciones de la iglesia Catedral. Quienes cargan varios años encima aseguran que aún existen y que, por alguna razón -vaya a saber cuál-, el clero niega su subsistencia.

El rigor de la historia indica que, durante la época colonial, este tipo de construcciones se solían poner en pie en las ciudades hispánicas para el traslado y el contrabando de mercadería, pues las leyes de exportación impuestas por la corona española la hacían la única beneficiaria. Ello sería la prueba principal de que en algún momento, en la provincia, hubo pasajes subterráneos. Así lo afirma el reconocido historiador Edgardo Mendoza: “Hay archivos nacionales de la Marina francesa y testimonios que lo ratifican. La presencia de túneles para el tráfico de mercancías era una constante en las urbes españolas. Científicamente, se sabe que desde California hasta Mendoza se edificaban estos trazados”.

Por su parte y como portavoz oficial de la iglesia, el padre a cargo de la Catedral -Rómulo Cámpora- asegura que los pasadizos sí existieron durante el mil ochocientos, pero que hoy no tiene la certeza de que aún estén. “Si me consta que hayan coexistido. Los jesuitas, que construyeron la primera Catedral, los utilizaban como un sistema de protección en tiempos de guerra. La gente se refugiaba en las iglesias y huía por esos caminos escondidos. Sin embargo, es imposible que hayan soportado tres terremotos importantes (1849, 1944 y 1977)”, asevera el cura.

Las conjeturas y especulaciones comenzaron, tal parece, cuando obreros que trabajaban en la demolición de la vieja catedral, tras el terremoto de 1944, encontraron cuerpos y restos fósiles, de los cuales muchos eran de bebés. A partir de ese momento, las versiones se multiplicaron y tomaron la forma que cada persona quiso a merced de su imaginación. Se llegó a decir hasta que los cuerpos eran el fruto no deseado de curas y monjas, lo que causó el enojo del entonces obispo Audino Rodríguez y Olmos que procedió a publicar una nota -archivada en el Boletín Oficial del Obispado de Cuyo- en repudio a las calumnias contra la iglesia.

Lo cierto es que aquellos cuerpos que fueron encontrados pertenecían a un antiguo cementerio, situado al costado de la vieja catedral. “En otra época, era una costumbre que se enterrasen difuntos bajo la iglesia. A veces eran familias de la comunidad cercanas a los manejos de la institución y, casi siempre, los sacerdotes que pasaron por la misma. Incluso en algunas iglesias de San Juan, los párrocos fueron enterrados en las entradas y en los atrios, como en el caso de Desamparados (Pérez Hernández) y Carpintería (Nazareno Sinagaglia)”, relata el padre Rómulo. Otras adaptaciones apuntaron, directamente, hacia los supuestos túneles, en los que -se decía- habían muerto personas.

Con el correr del tiempo, científicos e historiadores, algunos más escépticos que otros, contribuyeron a la causa de la incertidumbre y sumaron más presunciones al caso. Que sí que no, los supuestos jamás encontraron pruebas ni detractoras ni afirmativas. “Es probable que con tanta actividad sísmica, tan austera construcción no haya sobrevivido. Pero de lo que sí estoy seguro es que si se realizan estudios arqueológicos sofisticados, con seguridad se encontrarían partes o tramos de esos recorridos”, argumenta Mendoza.

En el recorrido por la cripta de la catedral, todas las paredes parecen ser completamente de concreto, sin dejar lugar a la duda. Sin embargo, una puerta cerrada es la que, justamente, abre la imaginación. El umbral que conecta al campanil con la cripta, mediante un pasaje -el único túnel, según Cámpora- se encuentra bajo llave. “Allí hay sólo un ‘pianito’ que maneja las campanas. Si hubo un túnel, alguna vez, es muy posible que ese sea el acceso”, infirió el encargado del lugar -Roberto Bustos- frente a la pregunta.

Otros empleados del lugar afirmaron que el acceso en cuestión fue sellado, por causas que se desconocen, y que la llave de ‘la puerta’ sólo está en manos de los superiores.

Desde personas que afirman haberlos visto hasta otras que rechazan la posibilidad, todo tuvo lugar. Investigaciones sin destinos, preguntas sin respuestas y libre albedrío. ¿Más humo en la humareda?

Hipótesis de los caminos subterráneos
La versión más firme de la red de túneles señala seis puntos interconectados, situados en el centro de la Capital y en un radio de siete cuadras, aproximadamente. Ellos son la Catedral, Santo Domingo, Santa Rosa, San Agustín, Santa Ana y San Pantaleón. Los tres primeros, ubicados en las inmediaciones conocidas y los tres últimos, en sectores que hoy ocupan un playón de estacionamiento, la galería Estornell y el Ministerio de Educación, respectivamente.

FUENTE: Extraído de web.tiempodesanjuan.com (por Luz Ochoa) Domingo, 17 de marzo de 2013

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hombre escéptico intenta invocar a Bloody Mary - Videos de terror



Video subido el 16 de Octubre del 2012 al canal de Youtube "TheUnmaskedMagician" donde un hombre escéptico prueba invocar al conocido fantasma de "Bloody Mary". Al fallar los primeros intentos termina desafiando al ente a que se manifieste en el espejo o de cualquier otra manera.

¿Logras escuchar o ver algo extraño? Cuéntanos.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

"El Tío" un demonio boliviano - Articulos y Videos de terror



"Había una vez un niño que tenía un padrastro maltratador. Vivían en la ciudad de Carana, en una pequeña posada. El muchacho era sordo y continuamente golpeado por su padrastro así que, finalmente, se escapó de casa. Su padrastro pensó que estaba muerto, sin molestarse en ir a buscarlo.

Una noche, solo en la calle, se encontró con un perro callejero. Desde ese momento, ese perro le acompañaba en sus muchas largas noches solo. Emocionalmente torturado, no sabía a dónde iba pero un mes después de escapar de casa descubrió algo: tenía un talento especial. Podía oír la emoción negativa en el mundo. Es decir, si algo iba mal en un lugar determinado, podía encontrarlo y pararlo.

Había un anciano sentado en la fuente del pueblo, atormentado por niños que lanzaban piedras sobre él, tantas veces que su cara estaba completamente blanca de polvo y arena. Era ya costumbre en ese pueblo. Los otros ancianos se burlaban de él junto con los niños. Incluso cantaban, bailaban y tocaban instrumentos a su alrededor mientras lo molestaban.

Entonces el niño llegó y gritó. Sólo tenía 8 años pero las leyendas dicen que su grito sonó como un terremoto y un tornado. Gritaba desde su alma, desde su esencia misma. Todos los demás aldeanos huyeron del anciano y éste se acercó al niño y le dio las gracias. (En otras versiones, el viejo muere por los golpes y el niño le devuelve a la vida). En todas las versiones de la historia, el viejo acompaña al niño en sus viajes.

El niño y el viejo continuaron su viaje y se encontraron con otro hombre que estaba desfigurado después de ser golpeado a propósito por el coche de algunos aristócratas ricos, señores y nobles de la ciudad. El hombre con el rostro desfigurado era una celebridad local. Una vez más, el muchacho gritó hasta que sólo quedó el hombre con rostro de elefante. Pero este hombre elefante era especial: afirmaba ser un es un profeta maldecido por un demonio conocido como El Tío. Este demonio es una cabra con rasgos humanos. Una extraño de otro mundo que se conoce por muchos nombres.

El hombre deforme les dijo dónde estaba ese demonio y se ofreció a llevarlos personalmente. Así, el hombre elefante, el niño, el anciano y el perro comenzaron su viaje hasta la cueva donde el demonio vivía, en el medio de un desierto, cerca de un pueblo abandonado. Contaban los rumores que el sitio estaba lleno de gente enloquecida y se asesinaron los unos a otros en la oscuridad de la noche: un día eran personas felices, civilizadas y educadas, al siguiente estaban decapitando a sus vecinos, teniendo relaciones sexuales entre sí en el centro de la ciudad y comiéndose a sus propios hijos.

Se decía que ese demonio estaba sentado en una cueva y que solo susurraba el mal en el mundo. Pura maldad.

Él era la fuente de todas las emociones negativas en el mundo, cada pensamiento impuro, todo deseo de asesinato o daño… Estos susurros se oían cerca de la entrada de la cueva. El viejo y el hombre elefante no querían ir más allá, no podían entender el idioma que el diablo estaba hablando, pero sonaba arcaico, un lenguaje perdido en las edades del tiempo. Y, aún así, les ponía los pelos de punta, empezaban a sentir que les hablaba de actos horribles. El perro tampoco quería entrar.

El anciano empezó a vomitar y una risa llegó desde el interior.

Así que los dos hombres se despidieron del chico con un abrazo y él entró para enfrentarse con el demonio. Cualquiera con el oído intacto podría ser maldecido, pero el niño era sordo y, tal vez, con sus gritos, podría impedir al demonio maldecir a otros.

Se supone que el niño está todavía en el interior de la cueva porque cuando alguien se acerca los suficiente, todavía se pueden escuchar los gritos. Curiosamente, dicen, a partir del 18 de abril, fecha de estreno del vídeo musical "La La La by Naughty Boy ft Sam Smith", basado en esta historia, los gritos cesaron".


Fuente: Extraido de www.habla.pl (revista digital) redactado por Jorge Gutiérrez Gamón

martes, 20 de septiembre de 2016

Kilómetro 239, una carretera maldita - Articulos y Videos de terror



Muchas carreteras del mundo son tristemente conocidas por la cantidad de accidentes que en ellas ocurren, pero hay una en Alemania que va más allá, no solo por la cantidad de accidentes extraños e inexplicables que en ella ocurren, sino porque todos se producen en un mismo punto: el kilómetro 239, el cual se cree estar maldito.

Durante muchos años, los lugareños de las localidades alemanas de Bremen y Bremenrhaven, reclamaron a las autoridades una carretera decente que uniera las dos comarcas sustituyendo al antiguo y más que transitado camino existente.

En 1929, ese deseo se hizo realidad y se inauguró por fin la carretera, ahorrando mucho tiempo en desplazamientos de los vecinos de ambas localidades. La carretera más que moderna para la época y muy bien señalizada, rápidamente tuvo gran aceptación y mucho transito.

Pero algo pasaba. Los accidentes de tráfico comenzaron a sucederse de manera alarmante. Al principio se pensó que era por fallo humano, pero las buenas condiciones de la vía, sumado a que en unos pocos meses la cifra de accidentes llegara a cien comenzó a desatar la alarma y se la empezó a llamar “carretera de la muerte”.

El pánico llegaría poco después, cuando al seguir creciendo el número de accidentes, se comprobó que todos ocurrían en el mismo punto kilométrico, exactamente el 239, lo que le valió el nombre de “carretera maldita”. Ese punto era un tramo de carretera recta perfectamente asfaltado y con gran visibilidad.

Las leyendas comenzaron a dispararse, mucha gente evitaba pasar por la carretera y daba largos rodeos, aun así, los accidentes seguían. Muchos testigos relataban a la policía que iban conduciendo con normalidad y al acercarse al kilómetro en cuestión, “una extraña sensación comenzaba a invadirlos, como si una fuerza misteriosa poseyera el coche sacándolo fuera de la carretera a pesar de agarrar el volante con fuerza”.

Los campesinos del lugar comenzaron a creer con determinación que la carretera en ese punto estaba poseída e hicieron un exorcismo para alejar al supuesto demonio. Una de las historias locales es que desde ese día todos los aparatos de radio de la zona comenzaron a emitir extrañas interferencias.

La policía comenzó a investigar la zona, y al no encontrar nada anormal, presionados por la gente del lugar contrataron a un experto en sucesos paranormales llamado Carl Wehrs. Carl visitó la zona en busca de actividad magnética con una vara de acero en las manos, pues por la zona pasaba un río subterráneo y achacaba este fenómeno a la fuerza magnética que el caudal despedía. Pero al llegar al km 239, la vara saltó de manera violenta de sus manos como si alguien la arrojara.

Carl buscó una solución. Enterró una caja de cobre junto a la carretera, con trozo de cobre en forma de estrella de 5 puntas. La gente estaba segura que esa estrella era parte de algún conjuro para alejar el demonio que la carretera tenía, y lo cierto es que los accidentes cesaron de inmediato avivando aún más la leyenda del lugar.

Unos días después la caja fue desenterrada y los accidentes comenzaron de nuevo, por lo que las autoridades locales repitieron el proceso de enterrar la caja donde se cree que sigue aún, y desde entonces ningún extraño accidente se ha vuelto a producir en ese punto.


Fuente: Posteado por Dragonerrante para elpensante.com (para consultar las fuentes específicas que utilizó el autor favor de dirigirse a la web mencionada).

martes, 16 de agosto de 2016

La mujer sin expresión - Historias de terror



Dice la leyenda que en junio de 1972 una mujer apareció en el Hospital Cedar Sinai en California, Estados Unidos, usando nada más que una bata blanca cubierta de sangre. Sin embargo, lo extraño no era eso. Según los testigos, la mujer parecía más bien un maniquí, sin cejas, llena de maquillaje y con un brillo antinatural. Además ni una sola expresión facial podía verse en su rostro.

Por si fuera poco, un pequeño gato estaba aprisionado entre sus dientes, aún chorreando sangre. Fue entonces cuando escupió el cadáver del animal y se desmayó.

Según se cuenta la mayoría de los que observaron la escena corrieron en pánico. Los médicos que la atendieron relatan que pese a haber recuperado la conciencia inusualmente rápido, la mujer no opuso ninguna resistencia cuando la levantaron y la llevaron a una habitación. Sin embargo, al intentar aplicarle anestesia la mujer cambió completamente de actitud y comenzó a resistirse con tal vehemencia que hicieron falta dos médicos para mantenerla en su lugar.

Su rostro no mostró cambio alguno durante el forcejeo, algo que realzó aún más su naturaleza antinatural (perdonarán la expresión) e hizo que los médicos se volvieran aún más recelosos de su presencia. Pero entonces – cuando fue dominada – sucedió algo inesperado: la mujer sonrió.

Sus dientes no eran normales. Eran afilados, como los de un animal salvaje. La doctora que los vio en primer lugar lanzó un alarido y de inmediato se alejó de la mujer. Los demás permanecieron allí, atónitos, sin saber qué hacer a continuación, uno de ellos le preguntó: “¿Qué demonios eres?” Y por toda respuesta, sin que mediara advertencia alguna, la mujer se lanzó a su garganta y la desgarró. Tras ello musitó “Yo… soy… Dios”. 


La historia termina con ella saliendo lentamente por el corredor, sorprendiendo a los guardas de seguridad (que ya venían en camino) y matando o hiriendo a varios. Parte del hospital había sido evacuado, por lo que la mujer no hizo más que perderse en los corredores sin que nadie volviese a saber de ella.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El fantasma de la Delegación de Hacienda de Vitoria - Articulos



Son muchos los testimonios de sucesos extraños en la delegación de hacienda de Vitoria, e incluso en los edificios que la rodean. Psicofonías grabadas en la segunda planta del edificio, de madrugada, donde claramente se escuchan los sonidos típicos de la algarabía que se producen en el recreo de un colegio.

Niños jugando y cantando canciones. Supuestas grabaciones de video donde se ve la figura de un niño ataviada con una especia de túnica. Vecinos que afirman oír risas de niños en la oscuridad la noche. Cosas que cambian de lugar, muebles que se mueven y que se encuentran tumbados sin que nadie haya accedido a esas salas. Manchas y figuras extrañas que aparecen en lámparas y en diversos lugares.

Un edificio conflictivo en sí mismo. Incluso por problemas con los guardias de seguridad, que no querían hacerse cargo de este lugar, se optó por eliminar la vigilancia humana y dar paso a la tecnología. Un caso todavía sin resolver que probablemente, todavía dé muchísimo que hablar.

Las apariciones del fantasma de “Andrés” nos lleva al corazón de Gasteiz, a la delegación estatal de Hacienda situada en la calle Olaguíbel. Según numerosos testigos, en este edificio mora el espíritu de un niño conocido con el nombre antes mencionado. En 1991, un periódico local dio cuenta de las primeras “apariciones en Hacienda”, hecho que, tal y como recuerda Enrique, fue motivo de bromas entre los vecinos de la capital alavesa.

“En aquella época había un grupo de vigilantes jurados que inspeccionaba el edificio por las noches y sus rondas dieron lugar a muchos testimonios”, asegura. Los hubo sencillos, en los que una puerta supuestamente cerrada aparecía abierta o una lámpara en teoría apagada quedaba finalmente encendida. Aquello se achacó a despistes y a la impresión que los techos altos, las amplias estancias en penumbra y el ambiente un tanto tétrico del lugar producían, pero los sucesos continuaron.

Una noche de 1994, uno de los vigilantes que se encontraba en el puesto de control vio pasar a dos figuras bajando por las escaleras. Un hombre de edad avanzada y un niño, ambos tomados de la mano. Después de darles el alto y explicarles que no podían permanecer en el edificio de madrugada, el vigilante optó por dirigirse a la comisaría vecina en busca de ayuda, ya que los intrusos no respondían ni prestaban la menor atención. De vuelta, agentes y vigilantes registraron el recinto sin encontrar rastro alguno del abuelo o del nieto. Según el testimonio del guarda, era materialmente imposible que hubiesen abandonado el lugar, cerrado a cal y canto, sin que nadie se hubiera dado cuenta. La leyenda urbana concluye asegurando que los responsables de la Hacienda estatal decidieron instalar videovigilancia para eludir este tipo de incidentes. La imagen del niño volvió a materializarse en numerosas ocasiones tanto en corredores como en habitaciones o despachos. Lo extraño es que muchos funcionarios aseguraban haberlo visto pero nadie era capaz de aportar datos sobre sus rasgos físicos o indumentaria. Nada que permitiera identificarlo o ubicarlo en una época concreta. Para no alarmar a quienes se acercaban al edificio, los trabajadores renunciaron a hablar de “el fantasma” y bautizaron al supuesto espectro con el nombre de Andrés. Tal fue el éxito del apelativo que el inmueble pasó a denominarse, en la jerga del funcionariado, como “el edificio de Andrés”.

La historia olvidada de este edificio explica que sus cimientos se alzan sobre el antiguo convento de San Francisco, fundado en 1200. Por una serie de circunstancias de orden urbanístico que nadie acierta a explicar, fue demolido en los años 30. Tras 20 años de abandono, el solar fue finalmente aprovechado en los 60 para edificar la actual delegación estatal de Hacienda y su construcción dio origen a esta serie de fenómenos extraños. El único resto del antiguo convento es un arco de piedra que aún se conserva dentro del patio de manzana que da a la parte trasera de la delegación. Varios vecinos de esta manzana aseguran haber oído por las ventanas que dan a este patio común a un niño reír y correr de madrugada. En los terrenos del antiguo convento reposaban los restos de ilustres gasteiztarras como Olaguíbel o Landazuri y, en la Edad Media, un cardenal que se encontraba de visita por Álava fue nombrado Papa la noche que pernoctó en este lugar.



FUENTE: misterios.co (sitio web)

lunes, 1 de agosto de 2016

La casa de las 7 chimeneas - Lugares embrujados


La leyenda de la doncella del tejado

Invierno en Madrid, el retumbar de truenos lejanos y el sonido del viento azotando los vidrios de los ventanales terminan por deshacer mi placentero sueño y me desvelan. Mi despertador digital marca la 03:31.

Perezosamente me levanto de la cama y tras beberme un vaso de agua me siento junto a la ventana del salón para fumarme un cigarro, con la esperanza de poder volver a conciliar el sueño.

La noche fuera está de lo más desapacible, en la plaza del rey, las ramas de los árboles flamean al viento violentamente devolviendo crujidos lastimeros. Algunas bolsas y cartones huidos de los contenedores de basura, se arremolinan al final de la calle y parecen cobrar vida en sus acrobáticos vuelos, imitando los juegos infantiles y al amparo de la intimidad que se les presenta en una noche como ésta, con las calles desiertas y a salvo de miradas juzgadoras.

En el cielo, una masa de nubes rojizas avanza hacia el este a toda velocidad, presagiando la tormenta inminente que no tardará mucho en descargar sobre la ciudad. De vez en cuando, un rayo lejano tiñe las nubes de gris eléctrico y a los pocos segundos, los cristales vibran con su correspondiente trueno. Arrimo más mi sofá a la ventana… siempre me gustaron las tormentas y esta noche parece que el sueño me ha abandonado por completo.

En una de las pausas entre trueno y trueno, mientras prendo mi segundo cigarrillo, me parece escuchar el tañir de unas campanas a lo lejos, quizás sean las de la iglesia de los Calatravas, en la calle de Alcalá, pero me parece muy extraño… esos tañidos no son los que marcan la hora… son monótonos… repetitivos, parece que las campanas tocan a muerto. Pero no es posible, a estas horas de la madrugada la iglesia de Madrid no está abierta y muchísimo menos suenan las campanas, más allá de los mecanismos automáticos de los relojes.

Son las 03:54, de repente, unos enormes goterones impactan contra las ventanas como pequeños kamikazes, produciendo ruidos sordos que rebotan por el salón, perdiéndose en ecos suaves por el pasillo del fondo. Un enorme relámpago serpenteante se dibuja ante mis ojos a unas pocas cuadras de mi casa y prácticamente al instante, al tiempo que suena un estruendoso trueno, se va la luz en la calle y todo queda sumido en la oscuridad. Las campanas siguen sonando entrecortadamente en la letanía…

Me levanto y pego mi cara contra los fríos y empañados vidrios para comprobar que todo el barrio está completamente a oscuras. La amarillenta luz de otras zonas alejadas de la ciudad que no han sufrido el apagón rebota en los nubarrones inundando la plaza y la calle Infantas con tenues tintes rosáceos. La lluvia comienza a ser más perceptible y mientras alzo mi mirada al cielo, sobre el edificio que tengo en frente, sede del ministerio de cultura… la veo.

Siento como mi cuerpo queda paralizado ante la visión que estoy contemplando en éste momento. Una mujer, alta, con el pelo largo y negro que ondea flácido en las azarosas ráfagas de viento, camina segura entre las chimeneas del tejado del edificio. Ataviada con un camisón blanco que cubre su cuerpo hasta los tobillos, se dirige cabizbaja y decidida por el alero del palacete hacia la zona que da al Alcázar. En una mano porta una especie de antorcha, en la que una débil llama lucha a muerte contra la lluvia.

Cuando llega al extremo del tejado, cae de rodillas y alzando su rostro al cielo, comienza golpear con fuerza su pecho. Otro relámpago estalla a escasa distancia y su fantasmal perfil se dibuja perfectamente mientras que el sonido del trueno se funde con un alarido que hace que todos los pelos de mi cuerpo se tensen como alambres de acero.

Tras el fogonazo del relámpago y cuando mis retinas vuelven a enfocar en la oscuridad, la extraña mujer ya no está. Parece que se ha evaporado ante mis ojos…

Dando lentos pasos inconscientes hacia atrás me derrumbo sudoroso en el sillón. Todavía no me puedo creer lo que acaban de ver mis ojos; toda la vida escuchando la vieja leyenda de la casa de las siete chimeneas y yo siempre tomándomelo a broma y hoy, la mismísima Elena Zapata ha paseado por su tejado para mí.



La historia

Y ésta amigos es la leyenda de éste famoso palacete Madrileño, La popularmente conocida como “Casa de las siete chimeneas”. Edificio mítico y misterioso como pocos en Madrid y que desde su construcción, allá a finales del siglo XVI, siempre ha estado rodeado de hechos un tanto oscuros. Conspiraciones, amores prohibidos, muertes en extrañas circunstancias e incluso un motín tan famoso como el de Esquilache han sucedido en su interior.

Se cuenta que la bella Elena fue una de tantas amantes del controvertido Felipe II y que éste, como solía hacer cuando alguna de sus amantes se ponía en exceso pesada, arregló su boda con militar del noble linaje de los Zapata. El nuevo matrimonio estrenó el palacete, que por otro lado fue la única construcción civil que realizó Felipe II, aunque también se comenta que fue construido por el padre de Elena, que era montero del rey, y que éste se lo regaló a su hija tras la boda. En fin, la cuestión es que poco les duró el matrimonio, pues el capitán Zapata partió a la guerra de Flandes pocos meses después de casarse con Elena y allí falleció en las primeras contiendas.

En este punto Elena queda sola en el enorme caserón, las malas lenguas y los chismorreos de la corte contaban que por las noches, un Felipe II embozado para pasar desapercibido, acudía puntual a la cita con su amante. Estos rumores se extendieron como la pólvora cuando una mañana Elena apareció muerta en su alcoba.

Hay que tener en cuenta que en la época de los sucesos, Ana de Austria se encuentra en la corte para convertirse en la cuarta esposa de Felipe II. ¿Sabía Ana de la existencia de Elena y decidió eliminar el problema cortando por lo sano? ¿Presionó Elena al rey para ser algo más que una simple amante y fue él quien acabó con ella? La respuesta a estas preguntas siempre será un misterio. Para más inri, el cadáver de Elena desapareció en extrañas circunstancias y a los pocos días, el padre de ésta apareció colgado de una viga (aunque este hecho es un poco dudoso según las fuentes consultadas).

En este punto fue cuando comenzó la leyenda tras los rumores de que en noches oscuras se veía el fantasma de la doncella en el tejado de la casa, aunque en aquel entonces todavía no era conocida por sus chimeneas. Esta remodelación fue ordenada por Baltasar Cattaneo unos años después tras comprar el inmueble, algunos atribuyen un significado simbólico a sus siete chimeneas, y dicen que simbolizan los siete pecados capitales.

Aunque la historia de esta casa no acaba aquí, ni mucho menos. Años después, todavía con Felipe II como monarca, otra joven muere en su misma noche de bodas con un viejo hacendado Indio. Parece ser que la joven esposa también tenía ciertos encuentros con el pendenciero rey. La joven apareció en los sótanos del palacete con un puñal clavado en el pecho y las arras (regalo del rey) esparcidas a su alrededor. No son pocos los que aseguran que esta doncella también vaga todavía hoy en día por los sótanos de la casa.

Una última muerte se produjo en la casa durante el motín de Esquilache, ministro de Hacienda de Carlos III en el año 1766. El pueblo, enfurecido por las medidas represoras del marqués, acudió en turbamulta hasta la casa con la sana intención de lincharlo. Por suerte para él, no se encontraba en la vivienda y el populacho la tomó con uno de sus mayordomos que ofreció cierta resistencia, muriendo el pobre a garrotazos.

Durante casi cuatrocientos cincuenta años, la casa ha pasado por muchas manos, siempre de familias nobles. Embajadores, terratenientes, mercaderes… a finales del siglo XIX, la casa fue reformada para convertirse en sede del Banco de Castilla y durante la remodelación el cadáver de una mujer, fue descubierto entre los muros de los sótanos, junto a una bolsa con monedas de la época de Felipe II. Este hecho volvió a poner de moda las viejas leyendas de éste mítico y legendario edificio de la capital española y, para que la cosa no se olvide en nuestros días, en el año 1960, otras reformas volvieron a desenterrar los restos de otro esqueleto emparedado, ésta vez masculino y hasta día de hoy, anónimo. En la actualidad el edificio se usa como sede del ministerio de cultura, está en perfecto estado de conservación y todo indica que, por lo menos, la leyenda seguirá viva durante muchísimos años más.


FUENTE: misterios.co (por Por Sinuhé)

martes, 26 de julio de 2016

La Casa Lila - Lugares embrujados y leyendas urbanas



Según aseguraría Ronald DeFeo, tras matar a toda su familia, había algo en el lugar que le incitó a cometer todos aquellos asesinatos …voces, e incluso la aparición de una sombra que a veces se apoderaba de su cuerpo, dando así lugar al origen de la conocida leyenda ocurrida en Amytiville.

Cuentan que allá por el 1988, en el bosque cercano a la localidad de Arenys de Mar, una familia adinerada mandó construir una casa a la que llamo “La Juliana”. De muros azulados, dicen que al penetrar los primeros rayos de sol por las claraboyas de la cúpula, esta tomaba un color alilado, y quizás sea está la razón por lo cual se la conoce como la “Casa Lila”.

La leyenda negra que recae sobre este lugar difiere en pequeños detalles según quien la cuente: una familia con tres hijos (una hija y dos gemelos dicen algunos, mientras otros afirman que se trataba tan solo de dos hijos) habitaban esta casa, pintada de color azul (recordar que el tono azul, lila o violeta son colores que fomentan el pensamiento y la psique). Con el tiempo el cabeza de familia parece enloquecer, los celos le inundan sus pensamientos y se cree engañado por su esposa, la locura va a más e incluso llega a sentirse amenazado por sus propios hijos. Un día con su escopeta, da muerte a su mujer y a su hija/o (según las versiones) mientras que el resto de retoños son degollados, seguidamente acaba con la vida del perro que ladraba sin cesar. La leyenda prosigue con el suicidio del asesino, quien dejó una nota alegando que no sabía el por qué los había ejecutado y decía sentirse poseído…

La Casa Lila se ha convertido con los años en uno de esos lugares de culto para los investigadores de lo paranormal. Es un lugar peligroso, y no lo digo por los fantasmas que supuestamente habitan en ella, sino por el estado ruinoso en que se encuentra. Aun así, y a pesar de que hay que tomar todo tipo de precauciones, al parecer, la Casa LiLa no deja indiferente a nadie.

Las leyendas son solo eso, leyendas, pero todos sabemos que tras muchas de ellas algo hay, y quizás, porque no, en esta en particular puede que haya algo de verdad. Amytiville, el asesino de la katana, historias de crímenes cuyos autores hablaban de unas voces en sus cabezas. ¿Espíritus? ¿Demonios? ¿Enfermedad mental? ¿Invención?, lógicamente, eso solo lo sabe su protagonista, o puede ser que ni ellos mismos sean conscientes de la realidad.

Actualmente la morada está en total estado ruinoso. Sótano y varias plantas conforman lo que en su día sería una bonita vivienda ubicada en un privilegiado lugar. De la última planta apenas queda nada y de las más bajas no mucho más. Inevitablemente llama la atención la forma octogonal del techo, que para los más esotéricos o misteriosos es bien sabido las connotaciones especiales que tiene tal forma geométrica, aunque ciertamente es dudoso que sus diseñadores lo hayan hecho movidos por conocimientos digamos, ocultistas.




Más allá de la historia y la leyenda, los investigadores de lo paranormal, continuarán visitando aquellos lugares, en los que como en el caso de la Casa Lila, esperan encontrar alguna respuesta a sus misteriosas preguntas.

“Las casas no matan a las personas. Las personas matan a las personas.” (La morada del Miedo)






miércoles, 23 de marzo de 2016

El Libro Rojo - Historias de terror y Creepypastas



Eramos cuatro: Santiago, Sebastian, Camilo y yo. El primero en preguntar fui yo, tal ves por ser el más valiente, tal ves por ser el menos afortunado... quién sabe... El punto es que yo fui el que se dispuso a tomar el libro, cerrar los ojos y decir.

- Libro Rojo, ¿puedo entrar en tu juego?

Abrí una página al azar, coloqué mi dedo y leí. La respuesta era algo que carecía completamente de sentido, así que pasé el turno a Santiago, que repitió mis acciones. Éste colocó su dedo en un espacio en blanco, así que pasó el turno a Camilo, que tampoco obtuvo respuesta coherente y terminó pasándoselo a Sebastian, que tuvo la misma suerte.

Así seguimos, por varios turnos, sin obtener una respuesta clara, hasta que finalmente, en el cuarto intento, sucedió algo. Era el turno de Camilo, así que éste dijo, ya con muy poca paciencia:

- Libro Rojo, ¿puedo entrar en tu juego?

La respuesta fue:

- "Te concedo una oportunidad."

Finalmente uno de nosotros había logrado entrar. Camilo cedió el turno a Sebastian, que no tuvo oportunidad de entrar, así que me pasó el libro. Cerré mis ojos y me concentré lo más que pude:

- Libro Rojo ¿Puedo entrar a tu juego?. Libro Rojo, ¿puedo entrar a tu juego?

Las palabras resonaron por toda la casa (mi casa), que estaba vacía aparte de nosotros.

La respuesta que obtuve me dejó desconcertado.

- Aquel que persevera alcanzará su objetivo.

Por supuesto le di una interpretación afirmativa, me moría de ganas de preguntar algo, pero tendría que esperar mi turno nuevamente.

Pasé el libro a Santiago, que no obtuvo respuesta coherente y le entregó el libro a Camilo.

Éste meditó un rato y finalmente preguntó:

- Libro Rojo: ¿Hay algún espíritu en esta casa?

Abrió el libro y puso su dedo en una frase que decía:

- El hombre siempre está buscando respuestas a lo desconocido.

Ésta respuesta nos dejó asombrados, pero lo tachamos como coincidencia así que el siguiente en preguntar fue Sebastian, que finalmente consiguió el permiso para entrar.

Yo estaba tan emocionado, por fin era mi turno luego de ingresar al juego... pero no sabía lo mucho que me arrepentiría de preguntar aquello:

- Libro Rojo, ¿estaré a salvo ésta noche?

Seguí los pasos y leí en voz alta:

- "... dos hombres aparecieron y convirtieron sus sueños en pesadillas."

Las velas que habíamos dispuesto sobre la mesa titilaron de forma amenazadora, pero nunca se apagaron. Miré a mis amigos asustado pero estos no paraban de reír.

- Creo que hoy voy a tener que domir con mi madre.-Eso dijo Camilo, tal vez en serio, tal vez en broma.

Sentí que una mano tocaba mi hombro y pegué un brinco. Era Santiago. Yo estaba tan distraído que me había olvidado de pasar el libro. Éste insistió nuevamente en que le dejaran jugar y obtuvo esto como respuesta:

- ¡Vete de aquí! No insistas más.

En esta ocasión todos nos miramos con cara de asombro, pero seguimos creyendo que sería coincidencia. Había llegado el turno de Camilo, que preguntó:

- Libro Rojo, ¿algo me seguirá hasta mi casa?

La respuesta fue:

-"...su madre, que tanto le había ayudado, ya no estaba allí."

La atmósfera se puso tensa, un sudor frío recorrió mi rostro y por primera vez, tuve miedo de verdad.

- Oye Camilo... ¿No crees que eso éste relacionado con tu comentario sobre dormir con tu mad...?"

- ¡Cállate!.-En su voz se notaba el miedo, que empezaba a apoderarse de todos.

- A la mierda, yo me largo.-Dijo Sebastian, mientras dirigía miradas a toda la casa, en busca de quién sabe qué.

- ¡NO!-Lo detuve-Tenemos que salir del juego.

Luego de relajarnos un poco, Sebastian tomó el libro y dijo:

- Libro Rojo, ¿puedo salir de tu juego?

Siguió todos los pasos y leyó:

- "Solo dos pudieron salir."

Estaba fuera.

El siguiente era yo. Coloqué mi mano sobre el libro y pregunté:

- Libro Rojo, ¿puedo salir de tu juego?

- "Eres libre de hacer lo que te plazca, sin recibir castigo alguno." -Fue la respuesta.

Una sonrisa iluminó mi rostro, yo también estaba fuera. Debido a su anterior rechazo, de parte del libro, Santiago no quiso seguir intentándolo. Eso solo dejaba a Camilo, que sujeto el libro con fervor, cerró los ojos y preguntó:

- Libro Rojo, ¿puedo salir de tu juego?

Marcó un punto y leyó:

-"...por la eternidad."

De nuevo repitió la pregunta, ahora con voz temblorosa, debido al miedo. La respuesta fue:

-"...desde la oscuridad lo asechaba."

Sebastian y yo no parábamos de reír, no porque fuera graciosa la situación, sino por el miedo mismo.

Camilo continuó haciendo la pregunta por otros tres turnos en los cuales obtuvo espacio en blanco en dos de ellos y en uno, una oración sin sentido. No paraba de frotarse las manos y la ansiedad parecía dominarle. Entonces, obtuvo una respuesta extraña:

-"Nada puede salvarlo ahora, déjalo que se vaya."

Las velas se apagaron de repente, y todos nos levantamos a la vez, corrimos hacia la puerta y salimos de la casa. Camilo no frenó afuera, continuó su carrera, hasta perderse en la esquina. Le pedí a Sebastian y a Santiago que lo siguieran, mientras yo esperaba que viniese mi madre para poder entrar a casa.

Han pasado ya varias horas desde que ocurrió eso. Finalmente mi madre esta aquí y pude entrar.

No se me ocurrió nada más que escribir nuestra experiencia. Santiago acaba de llamar, parece ser que no lograron alcanzarlo. Maldición, estoy preocupado. No contestan en su casa y el móvil lo tiene apagado. Por si fuera poco, tengo miedo de ir a dormir. Esa frase no deja de rondar mi mente...

- "Dos hombres aparecieron y convirtieron sus sueños en pesadillas."

lunes, 14 de marzo de 2016

La niña de las escaleras - Historias de terror



Hace algunos años, en una linda casa en medio del campo vivía una familia de tres hijos y su madre, la cual se unió al poco tiempo con un hombre, convirtiéndolo en padrastro de los pequeños, pero; este tipo era muy violento, los maltrataba sin razón, les quitaba sus alimentos, les negaba el agua y hasta los golpeaba solo por gusto.

Aunque trataba muy mal a los tres niños, parecía tener un odio mayor por la hija de 10 años, a quien castigaba de forma más salvaje, incluso llegó un día hasta el punto de arrojarla por las escaleras… logrando su muerte instantánea.

Para no enfrentar el tormento por lo ocurrido, el resto de la familia huyó a alguna ciudad que se desconoce hasta el día de la fecha.

La casa pasó a manos de otra familia, que duró poco tiempo en ella, pues escuchaban a menudo la voz de la pequeña pidiendo ayuda.

Las siguientes personas que habitaron la propiedad, se quedaron el tiempo suficiente para escucharla llorar y gritar en medio de la noche. En ocasiones la niña parecía hablar a sus espaldas y al voltearse no veían nada… también golpeaba por momentos la puerta dicen para pedir un poco de agua, pero lo más estremecedor de su presencia, era cuando se paraba en la escalera… pues no se sabe si estaba cuidando a los demás para que no cayeran, o por el contrario se manifestaba para tirarlos como lo hicieron con ella y corrieran su misma suerte.

Siguen sin conocerse sus intenciones, pues hasta el momento el hecho de verla ha sido suficiente para muchas familias… la casa ahora permanece abandonada a causa de sus inquietantes apariciones.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Hannya: una criatura extraña del folclore japones - Artículos y Leyendas urbanas



Existe una leyenda de vampiros del Japón con cualidades realmente inauditas.

Se trata de la historia de Hannya; una especie de íncubo o vampiro masculino con gustos muy particulares.

Hannya significa «vacío de formas»; nombre asombroso habida cuenta de que la silueta de esta criatura ha sido minuciosamente detallada por los especialistas nipones. Se lo describe como un hombre de epidermis verdosa, pequeños cuernos a los costados de la cabeza, mentón alargado, lengua bífida y ojos que destellan un tinte ambarino.

Otras veces, en cambio, se lo retrata como una sombra incierta que habita en los rincones más oscuros de la casa, donde aguarda la llegada de la noche.

Hannya es intransigente en todo lo que se refiere a su dieta: se alimenta exclusivamente de mujeres hermosas.

Habita en las alcantarillas, o en cualquier sitio húmedo y oscuro, y desde allí organiza la logística de sus excursiones. Cuando selecciona a su víctima, Hannya se asegura que ésta viva sola, y únicamente la atacará cuando ella se encuentre durmiendo, ya que teme el brillo de los ojos humanos cuando están inyectados de horror.

Justo antes de atacar, Hannya emite un espantoso chillido con propiedades paralizantes. Este detalle, según algunos, lo vincula con la Gente Sombra y otras criaturas nocturnas del folklore onírico.

La víctima, que segundos antes de oír el grito se encontraba profundamente dormida, no tendrá tiempo de abrir los ojos.

En un estado de parálisis, aunque consciente de todo lo que la rodea, la mujer experimentará las primeras mordidas del vampiro en los hombros y el cuello.

Si bien el Hannya sólo se ceba en mujeres hermosas, cuando encuentra una especialmente atractiva le reserva una variedad exclusiva de tormentos.

En estos casos el Hannya se alimenta lentamente, noche a noche, sin ningún tipo de apuro; buscando enloquecerla paulatinamente a medida que su propia saliva infecta a la víctima, vaciando su belleza hasta transformarla en una especie de híbrido casi irreconciliable con la fisionomía humana.

Finalmente, cuando la belleza de la mujer es totalmente drenada, el Hannya devora la carne y los huesos de su víctima.

La leyenda del vampiro Hannya no acentúa ninguna debilidad que el cazador de vampiros o el investigador paranormal puedan explotar.

Al parecer, sus ataques son esporádicos, uno cada cuatro o cinco años, y nunca en la misma región, de modo que suele pasar desapercibido.

Los budistas señalan que existe una oración sagrada que ahuyenta al Hannya, y por tal caso a todos los íncubos, súcubos y criaturas no humanas del plano astral: una oración que habla de la mirada de las hembras orientales; justamente lo que este vampiro aborrece con cada hebra de su ser.

Se sabe que encontrarse en la mirada del otro puede ser peligroso, sobre todo si nos devuelve un rastro de vacío, un esquema fronterizo, ausente, como el reflejo de una sombra.



FUENTE: elespejogotico.blogspot.com.ar

 
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