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lunes, 14 de noviembre de 2016

Resumiendo el misterioso libro "El Cantar de los Vampiros" - Artículos



Eres un apasionado de los vampiros? Amas a esos seres sedientos de sangre que tanto imaginario colectivo despertaron en el mundo entero? Crees que realmente existen? o solo sientes curiosidad por conocer sus secretos? Los invito querido lectores a repasar algunos de los capítulos que más se destacan del grandioso libro en cuestión:

Domus et Genus Noctuabundus

El primer capítulo de El cantar de los vampiros se titula: Domus et Genus Noctuabundus, frase en latín que significa «casa y clan de los caminantes nocturnos».

Allí se discute una raza de vampiros conocida como Noctuabundus, o «caminantes nocturnos»; seres que se diferencian de los vampiros conocemos a través de la literatura y el cine, salvo uno o dos casos que valen la pena repasar.

Drácula, personaje central de la novela de Bram Stoker, es el ejemplo típico de un Noctuabundus: un vampiro que opera en soledad, sin clanes de pertenencia. Su personalidad es contradictoria. Por un lado, conserva los hábitos mencionados en las viejas leyendas de vampiros, entre ellas, dormir en ataúdes y fortalecerse con la tierra natal; por el otro, logra representar cierto glamour nocturno que le permite introducirse entre los humanos sin levantar sospechas, al menos durante un tiempo, ya que sus incursiones en la sociedad rara vez persiguen otro motivo que alimentarse de sangre.

Los Noctuabundus son seres horripilantes que vagan por los cementerios y rara vez viven lo suficiente como para desarrollar habilidades. Sin embargo, cuando son instruidos por un vampiro de mayor categoría consiguen suprimir sus instintos primarios y ejercer aquella dualidad perversa de la que hablábamos anteriormente.

Uno de sus ejemplos principales puede hallarse en el vampiro del cementerio de Highgate.

Los vampiros que normalmente se encargan de la instrucción de los recién convertidos pertenecen al clan de los Natus Cainum, o «hijos de Caín». El cantar de los vampiros es reacio a brindar definiciones precisas, pero se supone que son los encargados de rastrear, perseguir y matar a los Noctuabundus que no pueden valerse por sí mismos, y a educar a los que manifiesten algún tipo de inteligencia.

Recordemos que, después de convertirse en vampiro, la criatura se encuentra huérfana de emociones humanas, incluso de las más elementales, comportándose como un Ghoul o un Grobnik, esto es, un ser necrófago que se dedica a saquear tumbas, alimentarse de cadáveres, y que debido a ese comportamiento audaz es rápidamente identificado y exterminado por los cazadores de vampiros.

Entre los encargados de perseguir a otros de su misma estirpe se encuentran los Glog: el cazador de monstruos de la Edad Media. También hay otros especímenes extraños dedicados a la labor de rastreo, como los vampiros que se alimentan de vampiros.

Mors Principium Est

El Mors Principium Est, «la muerte es el principio», es uno de los capítulos más interesantes de El cantar de los vampiros.

Allí se discute la presencia de vampiros en los asuntos humanos. Contrariamente a lo que uno podría suponer, los vampiros de mayor jerarquía prefieren conservar sus tradiciones, dejando a los más jóvenes e inexpertos la posibilidad de mezclarse en la población humana.

Una de las estrategias principales de caza que aparecen en El cantar de los vampiros intenta estimular los prejuicios humanos. Al menos hasta finales del siglo XIX, los vampiros se introducían en la sociedad y formaban pequeños nichos o clanes en zonas habitadas por extranjeros, casi siempre barrios pobres y guetos. La desidia frente al aumento en la tasa de crímenes en estas áreas los ponía a resguardo de sospechas, que normalmente recaían sobre los extranjeros.

Si bien El cantar de los vampiros no lo menciona directamente, en ciertos pasajes del Mors Principium Est se sugiere que los crímenes del barrio londinense de Whitechapel, atribuidos a Jack el destripador, en realidad corresponden a los Sanguis Tremereides, o «descendientes de la sangre»; es decir, personas que han sido convertidas en vampiros sin adquirir ninguna de sus habilidades, solo el deseo insaciable de beber sangre.

El ataque de estas criaturas no es precisamente organizado. Se mueven al amparo de la noche, enceguecidos por la sed, aunque en muchos casos aún preservan ciertos niveles rudimentarios de inteligencia, al menos los necesarios para lograr escapar de sus perseguidores durante un tiempo.

El Mors Principium Est declara que, justamente, la muerte es el principio de la vida como vampiro, un nacimiento, por así decir, de lo cual podemos deducir que todo vampiro recién nacido a su existencia nocturna necesita el acompañamiento y la educación de sus mayores; algo que no siempre consiguen ya que no todas las transformaciones en vampiros ocurren a través de métodos tradicionales.

Nox Nunc Est

Nox Nunc Est, que podría traducirse como «la noche es ahora» describe el comportamiento de los humanos, su horror y fascinación por la sangre, y de qué forma los vampiros se aprovechan de él para cometer sus crímenes.

El acto de vampirismo puro, es decir, el beber sangre para satisfacer la sed, corresponde únicamente a las razas menores de vampiros. De hecho, los Bestiae, vampiros instintivos, no poseen sed de sangre, sino algo que en El cantar de los vampiros se denomina como Ultio Sanguinus Cujus: «venganza de la sangre», especie de impulso animal imposible de satisfacer.

Los vampiros de mayor jerarquía manifiestan una total indiferencia por las emociones humanas. A veces las observan, las estudian, pero sólo por curiosidad. Vistos desde una perspectiva humana, su comportamiento representa la perversión y la criminalidad, pero esas categorías pertenecen a una valoración ética y moral del mundo que los vampiros no comparten.

El cantar de los vampiros explica de qué forma los vampiros deben controlar sus instintos primarios para sobrevivir. Para ello pasan largos años de privaciones, de resistencia a los placeres de la sangre, hasta que finalmente alcanzan el primer grado en la escala de jerarquía: Sub Umbra Sumus, «bajo las sombras existimos», lo cual hace referencia a los hábitos que el nuevo vampiro debe observar en secreto para trascender su instinto depredador.

Si esos instintos gobiernan al vampiro, éste no puede existir en términos de individualidad; pertenecerá, en todo caso, a una gran mente colectiva de torpes bebedores de sangre. Para existir en las sombras, el vampiro debe controlar sus deseos, sus instintos, y en especial sus impulsos humanos.

Al parecer, aprender a ser un vampiro tiene sus riesgos.

Sanguis Malus

¿Por qué los vampiros necesitan beber sangre?

Las razones son muchas, y El cantar de los vampiros hace todo por ocultarlas.

De todas formas, no toda la sangre es buena para alimentarse. Existe también la Sanguis Malus, o «Sangre del mal», la cual está desaconsejada para cualquier vampiro, salvo que se trate de un noctámbulo de la más alta jerarquía, un In Fidelitate Ab Aeternitate, es decir, un vampiro «en lealtad con la eternidad»; seres con intereses tan extraños que resultan totalmente ajenos a la humanidad.

La Sanguis Malus es la sangre de los inocentes, es decir, la de aquellos que no han cometido ningún crimen; básicamente niños, o bien la sangre de una persona muerta. Si un vampiro comete este error padecerá horribles tormentos, ya que la Sanguis Malus Est Ignem Et Aquam, es decir, la «sangre mala es fuego y agua» en el cuerpo del vampiro.

Los únicos vampiros que de hecho pueden alimentarse de cualquier cosa, incluso de alimentos comunes y corrientes, son los llamados Dhampiros, hijos de una mujer mortal y un vampiro. Esto no es una rareza, de hecho, existen muchas historias de amor entre vampiros y humanos, como el caso de Fear Liath Mor: el vampiro que se enamoró de una mujer mortal.

Ya al final de este capítulo, El cantar de los vampiros revela buena parte del folklore humano y las leyendas que se tejen en torno a ellos, básicamente una recopilación de mitos falsos sobre los vampiros.

No Invoces Expellere Non Posis

Uno de los fragmentos más interesantes del El cantar de los vampiros se titula: No Invoces Expellere Non Possis («No invoques lo que no puedes rechazar»), haciendo referencia a los peligros de invocar a las Mater Arcanum, o «madre de los secretos», las vampiresas más antiguas del mundo.

Entre estas vampiresas antiguas se encuentran: Aisha Qandisha, Alouqua, Ardat Lili, Dearg Diliat, Empusa, Lamashtu y Lilith, madre de los vampiros. Todas ellas han perdido la voluntad de manifestarse en el mundo, aunque pueden ser invocadas por un vampiro nigromante, con todos los riesgos que ello conlleva.

El cantar de los vampiros sugiere que fueron estas vampiresas las primeras en aparecer. Los vampiros masculinos eran apenas hombres mortales convertidos para ejercer el cargo de consortes, sin mayor poder ni influencia en los asuntos de la noche.

El libro no lo menciona, pero podemos pensar que existió una conspiración para que las antiguas diosas de los vampiros se alejaran del plano material y durmieran el inquieto sueño de los inmortales.

Y más aún, El cantar de los vampiros aclara que aquellas vampiresas de antaño eran criaturas diurnas, y que los vampiros, para protegerse de ellas, poco a poco se convirtieron en seres de la noche. De ahí que en casi todas las casas seguras de vampiros, en cualquier lugar del mundo, puede leerse la frase en latín: Nox Praesidium Nostri: «la noche es nuestra protección».

No obstante el temor que estas diosas de la antigüedad infunden en los vampiros, todos ellos observan el riguroso culto de Algol, la estrella de los vampiros, que simboliza la herencia femenina en la sangre de todos los hematófagos puros.

Arcanum Arcanissimum

El Arcanum Arcanissimum, o «secreto de los secretos», es el último fragmento que comentaremos de El cantar de los vampiros, ya que justamente habla de la relación entre estas criaturas y la raza humana. El resto, al menos de nuestra parte, continuará en el más prudente de los silencios.

En definitiva, hay libros que pueden buscarse, y otros que encuentran a sus lectores. El cantar de los vampiros es uno de ellos: una obra que puede perseguirse durante toda la vida sin encontrar otra cosa que la locura. Es él, en todo caso, el que encuentra a los lectores preparados para estudiar sus conocimientos.

No en vano El cantar de los vampiros advierte una y otra vez: Quid Vesper Ferat, Incertum Est: «lo que trae el anochecer es incierto».

Es justo suponer que El cantar de los vampiros es una obra de menor importancia para las criaturas de la noche, y que buena parte de sus conocimientos fueron vertidos para el uso de los Discipulus, esto es, humanos que aspiran a convertirse en vampiros, comenzando por la ingrata labor de ejercer como vampiros energéticos; o bien como seguidoras femeninas, las odiosas Hexe: brujas que se convierten en vampiros siguiendo ritos abominables que la prudencia exige omitir.

La mayor prueba en favor de esta hipótesis es que El cantar de los vampiros está escrito en latín, lengua erudita pero humana. Los verdaderos libros de las criaturas de la noche están escritos en el lenguaje de los vampiros, idioma que admite construcciones insólitas y un cifrado imposible de interpretar sin no se posee la clave.

El Arcanum Arcanissimum explica de qué forma una persona puede convertirse en vampiro, y también los métodos que este debe seguir si desea sobrevivir en la noche.

El ritual es demasiado largo y complejo como para describirlo en unos pocos párrafos; y no es nuestra intención brindar este tipo de información de manera negligente, ya que podría caer en manos inescrupulosas, en el peor de los casos, o conducir a la locura y la alienación en aquellos que se arriesguen a practicarlo sin la instrucción correspondiente en temas como el ocultismo y el esoterismo.

Baste decir que el rito aclara lo siguiente: durante los primeros años como vampiro, estas criaturas sí están sometidas a una enorme variedad de peligros, tales como la luz del sol, los crucifijos, los espejos y el ajo; elementos que poco a poco dejan de afectarlos a medida su poder aumenta.

Esta primera etapa no es fácil de superar, ya que el vampiro recién convertido se siente obnubilado por sus nuevos sentidos, en realidad, los mismos que poseen los humanos pero extremadamente más agudos.

Al despertar a su nueva existencia, el vampiro siente que Omne ignotum pro magnifico est, es decir, que «cada cosa desconocida es espléndida»; pero también sugiere: Frontis nulla fides: «no confíes en las apariencias».

Scientia est potentia, aclara El cantar de los vampiros, es decir, «el conocimiento es poder»; pero también que Exercitato Artem Parat, «el ejercicio genera destreza», dándole igual importancia tanto al estudio como a la aplicación de esas enseñanzas.

Aquellos que posean el conocimiento para hallar El cantar de los vampiros no necesitarán de nuestras advertencias. Sanguis vitam est («la sangre es la vida»), declara el libro, y no sin razón, pero la vida tiene muchos matices, muchas formas, y algunas de ellas jamás deberían buscarse impunemente.



FUENTE: Extraído en su totalidad de elespejogotico.blogspot.com.ar

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Naturom Demonto: el Necronomicón Ex-Mortis de «Evil Dead» - Articulos



El  Naturom Demonto es un libro prohibido que nació en la película de terror de 1981: The Evil Dead, dirigida por Sam Raimi, que posteriormente se esparció en una franquicia de cuatro capítulos.

La saga gira en torno a este libro maldito, el Naturom Demonto, también llamado Necronomicón Ex-Mortis o Libro de los muertos, básicamente un antiguo texto sumerio que permite controlar a los muertos y toda clase de espíritus diabólicos.

En este contexto, el Naturom Demonto no es otra cosa que un libro de nigromancia, arte detestable que persigue la invocación y el control de los muertos, o mejor dicho, de los cadáveres ausentes de alma y voluntad propia.

Este libro proscrito está emparentado con el Necronomicón de H.P. Lovecraft, mencionado brevemente en el relato pulp de 1924: El sabueso (The Hound), y luego protagonizando historias mucho más elaboradas de los Mitos de Cthulhu; como El morador de las tinieblas (The Haunter Of The Dark) y La sombra fuera del tiempo (The Shadow Out Of Time).

En este contexto, el Necronomicón es el vértice de los Mitos de Cthulhu, es decir, un elemento que le da coherencia a las historias dispersas de dioses antiguos que se disputan la soberanía del universo.

No obstante, no todas las páginas escritas por el árabe loco, Abdul Alhazred, se comprometen con esa crónica de los Antiguos. Hay otras, mucho más personales, que simplemente conducen a la locura del lector imprudente.

Uno de estos capítulos es el Naturom Demonto que aparece en la franquicia de Evil Dead.

Así como el ocultismo y el esoterismo son artes cooperativas, los Mitos de Cthulhu también fueron ampliados por los escritores pertenecientes al Círculo de Lovecraft: autores como August Derleth y Clark Ashton Smith aportaron lo suyo; éste último con el Libro de Eibon; así como Robert Bloch y su De Vermis Mysteriis (Los misterios del gusano), y Robert E. Howard a través del Unaussprechlichen Kulten.

El aporte de Evil Dead a la bibliografía del Necronomicón es el Naturom Demonto, tal vez menos conocido que sus predecesores pero igualmente inquietante.

Las raíces del Necronomicón se esparcen sobre el Naturom Demonto y aún más allá, dándole forma a los horrores irreconocibles del cosmos. Recordemos que incluso la criatura creada por el artista suizo H.R. Giger, llamada Alien, pero cuyo nombre real es Xenomorfo, está directamente vinculada al Necronomicón.

El clásico de Sam Raimi, The Evil Dead, es uno de los herederos menos populares del Necronomicón. Pero las diferencias entre el Naturom Demonto y el libro apócrifo de Lovecraft nada tienen que ver con su contenido, sino con el perfil de quienes acceden a él.

En las historias de H.P. Lovecraft, todos los que tienen acceso al Necronomicón son hombres cultos, muchas veces versados en las artes oscuras. En Evil Dead, en cambio, los imprudentes que abordan el Naturom Demonto son cinco adolescentes que encuentran una copia y una transcripción en una cabaña miserable emplazada en los bosques de Tennessee.

Sin embargo, aquellos cinco adolescentes no son quienes descifran los misterios del Naturom Demonto. Es la grabación realizada por el propietario de la cabaña, un arqueólogo desaparecido, la que despierta a los espíritus aletargados que habitan en el bosque, continuando de este modo la tradición lovecraftiana de científicos asociados al Necronomicón.

De acuerdo a Evil Dead, el Necronomicón es un libro encuadernado en piel humana y escrito con sangre. Por su parte, H.P. Lovecraft jamás dio datos específicos sobre la apariencia del Necronomicón, ni siquiera cuando sus personajes lo rastrean en la apócrifa Universidad de Miskatonic.

Hasta la llegada de Evil Dead, el Necronomicón fue un libro perseguido al que sólo los hombres eruditos en las ciencias arcanas podían acceder. Luego de la aparición del Naturom Demonto, el Necronomicón Ex-Mortis, hasta un grupo de adolescentes inconscientes, intelectualmente precarios, pueden convertirse en sus víctimas.

Al parecer, nadie está a salvo de sus páginas.



FUENTE: Extraído en su totalidad de elespejogotico.blogspot.com.ar por (Aelfwine) Sebastián Beringheli

miércoles, 4 de junio de 2014

"El Necronomicón astral" ¿vínculo entre Lovecraft y Aleister Crowley? - Artículos



El ocultista británico Kenneth Grant plantea una hipótesis tan interesante como deliciosamente irracional.

En su libro de 1972, "El renacimiento mágico" (The Magical Revival), Grant teoriza sobre una posibilidad inquietante: que el escritor norteamericano H.P. Lovecraft y el ocultista inglés Aleister Crowley, en realidad escribían sobre las mismas entidades monstruosas; el primero en su celebre Mitos de Cthulhu, y el segundo en distintas obras esotéricas.

El resultado de esta hipótesis, a la que no le faltan ingredientes escabrosos, apunta hacia la existencia etérea de un manuscrito que contiene toda la historia del universo.

Para explicarnos en detalle debemos retroceder en el tiempo e indagar en esta supuesta conexión entre H.P. Lovecraft y Aleister Crowley.

Las experiencias sobrenaturales de Kenneth Grant comienzan en 1939, durante la Segunda Guerra Mundial; época en la que recibe "mensajes" de una entidad no humana llamada S'lba. En 1944, ya a salvo de las vicisitudes de la guerra, Grant, de veinte años de edad, conoce a Aleister Crowley, que contaba con sesenta y nueve, y rápidamente se convierte en su mentor. De él aprende los arcanos de una fe antiquísima, tan antigua como el más remoto de los lunáticos, asimilando además una sensibilidad que supuestamente le permitía entrar en contacto directo y discrecional con diversas entidades extrahumanas.

Tras la muerte de Aleister Crowley, Grant se convierte en la cabeza de otra secta de corte esotérico: "la Orden Tifoniana", cuyo profeta era nada menos que H.P. Lovecraft.

Habiendo conocido en persona a Aleister Crowley, y acaso a H.P. Lovecraft, Kenneth Grant comenzó a esbozar una idea que iría ganando terreno en su círculo de adeptos: que Aleister Crowley, hombre vigoroso que vivía su fe en criaturas preternaturales con total decisión, era en realidad el extremo opuesto de un mismo principio, en este caso, narrativo, soñado por H.P. Lovecraft.

Ambos, según Grant, se acercaron a la misma realidad, las mismas criaturas amorfas, las mismas arquitecturas demenciales, sólo que eligieron caminos distintos para llevarlas al plano de la realidad. El primero escribió sobre ellas de un modo directo, mientras el segundo, mediante los sueños y la literatura.

La conexión Crowley-Lovecraft es de naturaleza etérea, sutil, ya que no se conocieron personalmente; aunque ambos estaban familiarizados con la obra del otro. Grant sostiene que Aleister Crowley y H.P. Lovecraft no sólo aludieron a las mismas fuerzas oscuras, sino al mismo manuscrito cósmico en donde quedan registradas, con total crudeza, las realidades, mundos, civilizaciones y criaturas que hierven en el universo desde que éste emergió de la noche primigenia.

A este manuscrito, similar en su concepción a los Archivos Akásikos, lo llamó "el Necronomicón Astral" (The Astral Necronomicon).

Existen dos formas de acceder a ese saber prohibido: mediante la meditación profunda (Aleister Crowley) y a través de sueños autoinducidos (H.P. Lovecraft).

H.P. Lovecraft, debido a su constitución racional y lógica, se habría escandalizado frente a esta teoría, aunque en el terreno práctico no hubiese tenido alternativa más que admitir que el origen de sus Mitos de Cthulhu son nétamente oníricos.

La idea de que cada hebra del universo vibra en todos los átomos, y que su historia puede rastrearse tanto en una mota de polvo estelar como en las células epidérmicas que se renuevan por millones a cada día, no es nueva, e incluye a hombres de la talla de Emanuel Swedenborg y William Blake. La constitución física del hombre, pensada únicamente para desarrollarse en la Tierra, también puede acceder a esa Totalidad al silenciar su conciencia, ya sea a través de la meditación o del sueño, abriéndose con nuevos sentidos a una impresión indeleble que habita incluso en él mismo.

El poeta traerá esas visiones a su realidad banal y las imprimirá en su obra mediante imágenes que, a simple vista, parecen irracionales, imposibles, que repugnan a la razón, pero que bajo ciertos estados emocionales pueden penetrar en nosotros como un viento frío que sacude los postigos o el lamento de un perro en la distancia, es decir, cosas y sonidos naturales que repentinamente se tornan ominosos sin una razón aparente.

El mago, por su parte, llevará las visiones con un espanto aún mayor, ya que no las cree un producto de su imaginación subconsciente, sino como jirones de una realidad inabarcable para su intelecto pugnando por adueñarse de su personalidad.

Los hechos: H.P. Lovecraft y Aleister Crowley escribieron sobre lo mismo pero con diferentes nombres, así como tú y yo pensamos en rosas distintas si alguno de los dos dice la palabra "rosa". Ambos sabemos a qué nos referimos, aunque las texturas, el volumen y la tonalidad de nuestras flores discrepen por completo.

Jamás sabremos a ciencia cierta si sobre lo que consideramos "real" existe un infinito universo de posibilidades, incluso ocupando el mismo espacio que nosotros; y al que algunas mentes, excesivamente despiertas, pueden acceder para acercarnos sus maravillas con total -o nula- discreción.

Autor: Lord Aelfwine de "El Espejo Gótico" (blog)

"The magical revival" (El renacimiento mágico) por Kenneth Grant (Libro prohibido) - Artículos



"El renacimiento mágico" (The Magical Revival) es un libro prohibido del ocultista británico Kenneth Grant, publicado en 1972.

Este libro maldito es el primero de la Trilogía tifoniana (Typhonian Trilogy), seguido de "Aleister Crowley y el dios oculto" (Aleister Crowley and the Hidden God) y "Cultos de la sombra" (Cults of the Shadow).

Recordemos que de hecho existe una Orden Tifoniana, y que H.P. Lovecraft es considerado como un profeta.

Este libro desarrolla una teoría muy extraña, pero que sin embargo ha ido ganando adeptos con el pasar de los años.

Kenneth Grant propone que el autor de los Mitos de Cthulhu, H.P. Lovecraft, no fue en realidad un escritor de magníficas y horrorosas ficciones, sino una especie de psíquico que presentó sus revelaciones a través de la narrativa.

Más aún, "El renacimiento mágico" plantea un vínculo entre H.P. Lovecraft y Aleister Crowley, uno de los ocultistas más célebres de la historia.

Según Kenneth Grant, tanto H.P. Lovecraft como Aleister Crowley conocían los mismos reinos abisales del cosmos, aunque cada uno expresó sus impresiones a través de distintas vías.

Fuente de información: El Espejo Gótico (blog)

lunes, 2 de junio de 2014

"La ciencia secreta de la magia" por Idries Shah (Libro prohibido) - Artículos



"La ciencia secreta de la magia" (The Secret Lore of Magic) es un libro prohibido del inveatigador persa Idries Shah, publicado en 1957.

Se trata de un minucioso estudio de la magia y distintos grimorios y libros malditos relacionados con ella. Junto a otro texto fundamental de Idries Shah, titulado Magia Oriental (Oriental Magic), este compendio es uno de los más interesantes abordajes antropológicos sobre el tema de la literatura arcana.

Los hechizos y la magia negra vienen practicándose desde el amanecer de los tiempos. Los libros que contienen estos saberes antiquísimos, llamados Libros Negros (Black Books) por Idries Shah, conforman una especie de canon de las tinieblas; una biblioteca oscura y siniestra que nunca permanece quieta.

"La ciencia secreta de la magia" examina de cerca los grandes libros esotéricos de la historia, entre ellos: El libro de los espíritus (Book of the Spirits), Armadel (Armadel), Clavicula Salomonis, Lemegeton Clavicula Salomonis y El grimorio de Honorio.

Idries Shah sostiene que toda práctica magia que habita al margen de las religiones dominantes es forzada, casi por desplazamiento, a ocupar un rol vacante y necesario para el normal desarrollo de las fantasías colectivas. En otras palabras, que cuando una institución se apropia de la Verdad, cuando la hace únicamente suya, el resto de las creencias son precipitadas a una especie de lado oscuro del paganismo; donde el bien y el mal a menudo convergen en un mismo nombre impronunciable.


Fuente: Blog El Espejo Gótico.

domingo, 20 de octubre de 2013

La gallina negra (La poule noire) (Libro prohibido) - Artículos



La gallina negra (La poule noire) -también conocido por su nombre en inglés: Black Pullet- es un libro prohibido escrito a finales del siglo XVIII por un oficial francés que sirvió en las guerras napoleónicas. Su nombre continúa siendo un misterio.

La gallina negra aborda tres variantes fundamentales del ocultismo: los anillos, los talismanes, y la invocación de vampiros.

El libro comienza imprevistamente como una pieza narrativa. Allí se relata la historia de un soldado francés durante la ocupación de Egipto. Su pelotón es emboscado y diezmado por una partida de beduinos. Nuestro protagonista se las arregla para escapar, y se convierte en el único sobreviviente de aquella escaramuza. Ya escondido en la región de Gizeh, el soldado entra en contacto con un anciano turco que lo lleva al interior de una cámara secreta bajo las pirámides; justo en el sitio en el que, años después, H.P. Lovecraft ubicaría la posición de una cámara oculta en el relato de terror: Bajo las pirámides (Under the Piramyds), compuesto originalmente para Harry Houdini.

En las entrañas de esa mole piramidal el soldado descubre los restos de la Gran Biblioteca de Ptolomeo.

Hasta aquí, La gallina negra es una pieza de ficción, interesante pero endeble. No obstante, el libro maldito pronto realiza un giro inesperado. Poco a poco abandona su naturaleza narrativa y se transforma en un grimorio que informa sobre los secretos para fabricar anillos mágicos y talismanes con propiedades sobrenaturales.

La gallina negra ofrece extrañas fórmulas para confeccionar anillos que vuelven invisible a su portador, algo seguramente alarmaría a J.R.R. Tolkien; talismanes que enamoran a la mujer más indiferente y otros que vuelven fértiles incluso a los muertos. Estas son las maravillas que propone el libro.

Pero La gallina negra esconde un secreto todavía mayor, y que lo relaciona directamente con los vampiros.

Desde ya, no se trata de una invocación común y corriente, ni su invocado es un prolijo vampiro victoriano. La gallina negra brinda un ritual de invocación para absorber un vampiro de los vórtices del plano astral y forzarlo a que nos obedezca.

Se debe trazar una serie de signos sobre pedazo de seda negra, y luego pegarlo sobre la superficie de una moneda de cobre, o bien sobre un objeto de cobre que reproduzca la forma de una moneda. La operación, anuncia La gallina negra, debe realizarse un sábado antes del amanecer. Una vez terminado debemos leer en voz alta los extraños símbolos que acabamos de imprimir:

NADES, SURADIS, MANINER.

Si creemos en los ritos mordaces de La gallina negra -algo de lo que adolecemos a causa de una naturaleza bucólica-, y la confección del talismán ha sido correcta, veremos que de un vapor espeso, lechoso, emergerá el representante de una raza de vampiros de las arenas inmemoriales: el Afrit; una criatura incorpórea pero diligente.

Una vez que el vampiro haya adquirido cierta consistencia deberemos interpelarlo de la siguiente forma:

SADER, PROSTAS, SOLASTER.

A partir de entonces -promete La gallina negra- el vampiro estará obligado a torcer el corazón y los deseos de cualquier persona que el oficiante le indique. Aquellos que duden sobre su entereza en presencia de un vampiro real, el libro también nos ofrece una fórmula para deshacer el rito. En casos de arrepentimientos culposos, se debe decir:

MAMMES, LAHER.

Hay quienes han ido todavía más lejos, como Jack Methodier, el primer editor pirata de La gallina negra, quien realizó todos los pasos anteriormente descritos y luego narró su experiencia en el prólogo de la segunda edición.

Methodier sostiene haber visto la aparición de un vampiro horripilante, una entidad negra de facciones deformadas, yuxtapuestas, envuelto por sus propias alas tenebrosas. El vampiro no sólo se sometió a los deseos lascivos de Methodier, proporcionándole el favor de mujeres hermosas, sino que profetizó el día y la hora de su muerte; fecha que se cumplió rigurosamente el 15 de mayo de 1812, día en el que Methodier se suicidó bebiendo una dosis letal de láudano.

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Fuente: elespejogotico.blogspot.com.ar/

 
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