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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Alphabet parte 2 (cortometraje) (1968) - Videos de terror



No hay información precisa de este corto realizado por David Lynch, al menos que se encuentre de manera sencilla por Internet. Se puede deducir que es una continuación de "Alphabet" por lo que muchos llaman al corto "Alphabet part 2" o "The Alphabet II". Según algunas fuentes se menciona que es solo material de archivo que Lynch no usó y editó más tarde.

Si nos referimos al primer cortometraje Alphabet (pueden ir ustedes mismos a buscarlo en Google o Youtube) cuenta con la siguiente sinopsis:

"Una niña se despierta en plena madrugada y, con el fin de vencer sus terrores nocturnos, canturrea el abecedario".

David Lynch rodó este cortometraje con una clara vocación surrealista. Como su admirado Dalí, obtuvo la trama de una oscura y recurrente pesadilla.
Para él, las letras coartan la imaginación y la libertad del individuo ya que éstas y los conceptos que crean al asociarse, limitan el mundo y su conocimiento.
Es la primera obra donde demuestra su dominio del miedo, pero no a base de sustos sino a través de la intrusión de lo extraño, del otro lado, en entornos y situaciones cotidianas, lo que lo hace más siniestro.



Video de respaldo (por si eliminan el anterior)

miércoles, 18 de octubre de 2017

The Whistle (Cortometraje) - Videos de terror



Regresando a su casa durante la noche un joven es acosado por un depredador que silba desde las sombras. Desesperado llega y se refugia en su hogar donde espera mantenerse a salvo del peligro.



Realizado por Bäppel entertainment

jueves, 12 de octubre de 2017

Rasp (Cortometraje) - Videos de terror



Algo inesperado altera la tranquilidad de un hombre cuando tocan la puerta a altas horas de la noche.

jueves, 5 de octubre de 2017

Knock (Cortometraje) - Videos de terror



"Knock" es un cortometraje de terror dirigido por Deric Nunez en el año 2011, que crea terror psicológico a raíz de ruidos desconocidos en la noche cuando todo esta a oscuras.

martes, 3 de octubre de 2017

The Moonlight Man (Cortometraje) - Videos de terror



En plena madrugada, una mujer se dispone a entrar a su vehículo para volver a casa. Lo que no sabe es que una extraña presencia le pisa los talones y tiene otros planes para ella.

lunes, 2 de octubre de 2017

"Monster" (Monstruo) (Cortometraje) - Videos de terror



Una madre lucha contra el miedo de su hijo por la presencia de un monstruo en el armario. Pronto descubrirá que la criatura siniestra, que en un principio parecía salida de la imaginación de su pequeño, es más real de lo que creía.



Video alternativo (por si falla o eliminan el primero)


lunes, 17 de abril de 2017

Arret Pipi, ¿azul o rojo? (Cortometraje) - Videos de terror



Film de corta duración basado en la leyenda japonesa Aka Manto en la que el espíritu atormentado de una joven pregunta a los usuarios de los retretes si quieren papel azul o rojo.

Esta adaptación difiere algunas cosas con la leyenda original. Fue dirigido por el realizador holandés Maarten Groen, con una estética cercana a los slasher de los años 70 pero con una técnica renovada y actual. El resultado es una película atmosférica diseñada magníficamente y que sabe aprovechar al máximo su escaso metraje para mantener al espectador pegado a la pantalla.

El director y la productora DPPLR son también responsables del interesante cortometraje Rotor sobre un vigilante nocturno que observa como alguien se introduce en las instalaciones que cuida.





FUETNE: elprimoderidleyscott.es

martes, 7 de febrero de 2017

Steve Cutts y su visión del mundo actual - Artículos y Videos



“Lo que le ocurra a la Tierra, le ocurrirá a los hijos de la Tierra”.
Jefe indio Seattle

El hombre es el mayor asesino del planeta; hoy se encuentra en la cima de la cadena alimenticia, pero no parece consciente de estar acabando con la fuente de su propia vida. Lentamente destrozamos nuestro hogar y, por ende, desapareceremos.

Sabemos que los avances tecnológicos nos han facilitado la vida en todos los sentidos pero ¿a costa de qué? ¿por qué nuestro planeta debe pagar las consecuencias?. Por si fuera poco, esta tecnología nos absorbe, nos enajena… vivimos en un mundo digital en el que las relaciones humanas han cambiado.

Steve Cutts es un ilustrador y animador londinense que se llama a sí mismo “ermitaño autodidacta”. Trabajó en la agencia creativa Glueisobar, hasta que en 2012 decidió aventurarse en el mundo del freelance y desde entonces ha colaborado con casas productoras como Analog Folk, Lean Mean Fighting Machine, The Gaia Foundation, entre otras.

Cutts ha creado cortometrajes e imágenes en las que señala de frente las enfermedades que trae consigo la realidad cotidiana de la vida moderna, pues afirma que la locura de la humanidad es un pozo infinito de inspiración.


FUENTE: culturacolectiva.com (por Andrea Méndez Balcells)


Are You Lost In The World Like Me


The Walk Home


Man


In The Fall

miércoles, 18 de enero de 2017

Alexia (cortometraje) - Videos de terror



Franco se siente prisionero de las redes sociales. Allí observa el perfil de Alexia, su ex novia, en el día del cumpleaños de ella. Aunque Alexia ya lleva un tiempo fallecida, habiendo cometido un trágico suicidio, su perfil en las redes sociales sigue activo y sus seres queridos le dejan mensajes de cariño. Siendo convencido por su actual novia Franco se anima a borrar a Alexia de sus contactos definitivamente para poder seguir adelante con su vida. Sin embargo su computadora comienza a funcionar de manera extraña y algo siniestro se manifiesta a través de la web. Quizás no baste un CLICK para dejar el pasado atrás.


martes, 17 de enero de 2017

Clown-O-Gram (cortometraje) - Videos de terror



Nota: El siguiente cortometraje contiene diálogos en inglés.


"Un hombre recibe a un payaso en la puerta de su casa como sorpresa de cumpleaños. Curioso lo deja entrar e inmediatamente logra darse cuenta que hay algo más en aquel individuo disfrazado que el solo hecho de ser espeluznante.
El show privado que le brinda el simpático ser se torna incómodo y el cumpleañero sincerándose le dice que se retire ya que lo esta asustando. El payaso, ofendido, comienza a largarse del lugar cuando inesperadamente todo cambia de un segundo a otro".


lunes, 16 de enero de 2017

The Smiling Man - Sonrisa diabólica (Cortometraje) - Videos de terror



El experto en efectos visuales A.J. Briones nos trae con su segundo corto un film oscuro y, sobre todo, muy escalofriante con tan solo dos únicos protagonistas, una pequeña niña y un extraño ser diabólico (The Smiling Man).

Este nuevo cortometraje está auspiciado nada más y nada menos que por Blumhouse la productora de moda dentro del terror responsable de éxitos como Paranormal Activity, Insidious, The Purge o Sinister entre muchas otras.

El corto ha conseguido numerosos premios en diferentes festivales especializados incluyendo el premio al “Mejor cortometraje” en el Shriek Fest o al “Mejor director” en el Midnight Horror Shorts Fest.

Una pequeña niña sola en su casa deberá hacer frente a la maldad en estado puro.

El guión contiene todos los alicientes para ponerte los pelos de punta. Una jovencita sola en una casa, un monstruo extraño, repelente y un poco surrealista pero con ese toque humano que desconcierta más aún. La inspiración para la historia proviene de un conocida CreepyPasta, sobre un misterioso hombre sonriente.

Como el propio director comenta acerca de su corto:

"The Smiling Man fue para mí un ejercicio de estilo, de construcción de la tensión, poder utilizar eso como método para asustar a un gran número de espectadores. Quería que la narración fuera principalmente visual, sin ningún dialogo. También trata sobre el fin de la inocencia y el oscuro mundo de los hombres. Espero que algún día pueda desarrollar más la historia y convertirlo en un largo".

El corto ya se puede ver libremente en la web así que siéntate en tu sofá favorito, apaga las luces y prepárate a pasarlo realmente mal con la historia bizarra y terrorífica de Smiling Man. El film tiene una duración de 7 minutos. Te lo recomendamos.



FUENTE: www.elprimoderidleyscott.es (por Emilio Gutiérrez Rodríguez)

jueves, 12 de enero de 2017

El experimento ruso del sueño - Historias de terror y Cortos



A fines de los años 40, cuando aún la Unión Soviética era gobernada por el puño de acero de Stalin, un grupo de científicos rusos decidió llevar a cabo un experimento en que, a base de un gas estimulante, se mantendrían despiertos a cinco sujetos por un periodo de quince días.

Primeramente los cinco individuos fueron conducidos a un entorno cerrado a fin de que se pudiese monitorear el empleo de oxígeno, ya que el gas estimulante resultaba letal en elevadas concentraciones. A fin de observar cuidadosamente cada detalle del experimento, y ya que en ese entonces todavía no existía el sistema de “circuito cerrado” con cámaras de vigilancia, se emplearon micrófonos y unas ventanas con vidrios de 5 pulgadas de espesor. Por otro lado, la habitación contaba con libros, mantas para dormir cómodamente (aunque sin camas), agua corriente, un baño y provisiones alimenticias que alcanzaban para que los cinco sujetos sobreviviesen un mes entero.

Pero… ¿qué habían hecho aquellos individuos para estar allí? Eran prisioneros políticos y militares enemigos capturados durante la Segunda Guerra Mundial. Stalin había dicho una vez que “la violencia es el único medio de lucha, y la sangre el carburante de la historia” y, en concordancia con esa manera de pensar, miles de individuos habían sido torturados, enviados a trabajos forzados en Siberia, o asesinados con un tiro en la nuca. Pero el destino de estos prisioneros sería aún peor…

Durante los primeros cinco días todo estuvo relativamente bien y pocas eran las quejas, en gran parte porque los habían engañado, prometiéndoles la libertad si se sometían a la sencilla prueba de no dormir por 15 días. Curiosamente y ya en ese breve intervalo inicial de 5 días, los investigadores notaron que, mientras más tiempo pasaba, los sujetos se mostraban más propensos a hablar sobre eventos traumáticos de su pasado.

El primer punto de inflexión vino después de los 5 días iniciales, pues los sujetos comenzaron a quejarse de los hechos que, según ellos, los habían conducido a terminar en el experimento. Sus miradas ya no eran las mismas, sus gestos y actitudes denotaban el inicio de la paranoia. La camaradería de los días pasados se resquebrajó y dio paso a cinco individuos desconfiados, que ya no hablaban entre sí y que murmuraban alternativamente en los micrófonos, tratando de no ser vistos por sus compañeros y evidenciando que pretendían ganarse la confianza de sus captores al traicionar a sus camaradas. En opinión de los científicos, los cambios de conducta de los sujetos eran un efecto del gas y la privación de sueño.

Ya en el noveno día, uno de los reclusos comenzó a correr como loco por toda la habitación, gritando sin parar… Así se mantuvo unas tres horas, en un espectáculo atroz donde su voz, como consecuencia del desgaste de las cuerdas vocales, se tornó cada vez más ronca; además, naturalmente el hombre cayó algunas veces, pero siempre se volvía a levantar, pese a que estaba bañado en sudor e incluso llegó a escupir sangre antes de no poder dar más que alaridos ocasionales y, finalmente, caer presa del silencio, debido al evidente deterioro de sus cuerdas vocales.

En cuanto a sus compañeros, mostraron inicialmente una escalofriante indiferencia: seguían murmurando en los micrófonos, encerrados en sí mismos. Sin embargo, cuando un segundo sujeto se puso a correr y a gritar como el primero, dos de los tres que permanecían callados agarraron algunos libros, les arrancaron las páginas, defecaron, las cubrieron con sus heces y las empezaron a pegar en las ventanas de la habitación, tras lo cual los dos que habían tenido un episodios de locura dejaron de correr y, el que aún gritaba dejó de chillar.

Tres días después, los investigadores quisieron revisar los micrófonos; puesto que, desde lo sucedido con las ventanas, no se había escuchado palabra alguna o ruido en los micrófonos, pese a que el consumo de oxígeno indicaba que los sujetos vivían y que el nivel de utilización de dicho recurso era propio de quienes realizan ejercicios extenuantes…

Llegado el día 14, la preocupación por el estado de los voluntarios era muy grande y los científicos hicieron algo que inicialmente no pensaban hacer ya que podía alterar el curso del experimento: trataron de llamar la atención de los sujetos de prueba. Para ese fin, emplearon un intercomunicador que hasta el momento había pasado desapercibido por los cinco prisioneros, quienes en ese momento escucharon una voz fría y autoritaria que les decía: “Abriremos el cuarto para comprobar el estado de los micrófonos. Aléjense de las puertas y acuéstense con las manos atrás en el suelo o se les disparará. A uno de ustedes se le otorgará la libertad si obedecen”. Entonces, desde uno de los micrófonos, una voz dijo, en tono terminante y sin encontrar oposición en otras voces, algo que dejó atónitos a los investigadores: “No queremos ser liberados”.

Lo antes descrito suscitó gran debate entre los científicos y los militares responsables del proyecto. Se intentó varias veces y en vano comunicarse de nuevo con los sujetos, pero estos no respondieron ante lo escuchado desde el intercomunicador. Así pues, al anochecer del día 15 se decidió abrir la puerta de la habitación y ver lo que por días cubrieron aquellas páginas arrancadas y llenas de excremento que, como viles trofeos de la miseria humana, tapaban los gruesos cristales del maldito recinto.

Antes de entrar, los investigadores extrajeron el gas de la habitación y empezaron a introducir aire fresco en ella, pero entonces comenzaron a escucharse montones de quejas en los micrófonos. Eran tres voces que, rogando en nombre de sus seres queridos, pedían que volvieran a mandarles más gas estimulante. No haciendo caso a su pedido, el suministro de gas no se repuso y, cuando por fin abrieron la puerta, los sujetos de prueba vociferaron, con excepción del que tenía dañadas las cuerdas vocales, los alaridos más fuertes y espantosos que jamás habían escuchado en toda su vida aquellos aterrorizados soldados. Y es que nada, ni siquiera las balas zumbando en el campo de batalla o los cadáveres regados por las calles de Stalingrado, se equiparaba al horror dantesco que tenían en frente…

Gran parte de la comida, que habría bastado para los últimos cinco días del suplicio, quedó intacta. Todo el suelo estaba cubierto de una repugnante mezcla de sangre, agua, heces, orina, producto de que el hueco de drenaje en el centro de la habitación, había sido tapado con trozos de carne de las costillas y pantorrillas del sujeto muerto, cuyo cadáver yacía arrimado en la esquina izquierda del fondo, con la boca abierta, la cabeza ladeada, y la mirada inerte, aunque con un inusual gesto que parecía congelar la experiencia inefable de quien ha alcanzado la escabrosa cima del tormento.

En cuanto a los supervivientes, estaban en tales condiciones que habrían hecho parecer criaturas de aspecto agradable a los zombis: se notaba que se habían arrancado pedazos de piel y carne con sus propias manos, ya que las puntas de sus dedos estaban destrozadas, y el hueso estaba expuesto en zonas donde no habrían podido sacar carne con sus propios dientes. Por otra parte, además de las heridas provocadas por la carne y la piel que se habían arrancado, todos tenían incontables lesiones, la mayoría de ellas autoinfligidas. Y en cuanto al daño causado a sí mismos, era algo tan atroz que, debido principalmente a toda la cantidad de músculo intercostal que ya no tenían, podían vérseles los órganos internos, a causa de no haber comprometido suficientemente a sus órganos vitales como para perecer, excepto aquel que ahora reposaba muerto en la esquina, pues le faltaba aproximadamente medio hígado… Tenían los intestinos expuestos, palpitando por la comida que habían ingerido recientemente, y que no era el atún ni nada que contuvieran las latas en conserva que les dejaron para alimentarse decentemente, sino su propia carne.

Ninguno de los soldados quiso volver a entrar, pese a que la gran mayoría formaba parte de las Fuerzas Especiales. Por si fuera poco, uno de ellos se puso a llorar como si hubiese visto a su madre cortada en trozos… En cuanto a los cuatro supervivientes, pedían con desesperación que se les volviese a suministrar gas. “¡No quiero dormir, no quiero dormir!”, gritaba uno de ellos con la voz empañada en llanto y desesperación, tal y como quien, ante la amenaza de ser ejecutado, grita histéricamente “¡no quiero morir, no quiero morir!”. Y es que todos querían estar despiertos: esa era su adicción, eso era lo único que importaba. La dignidad, la esperanza, las memorias del pasado, todo se había hundido, el sentido de la vida se había reducido a la persecución desesperada de mantener los ojos abiertos, y el cerebro activo, no ya para pensar la realidad u orientarse en ésta, sino porque, la sensación de vitalidad propia de estar bien despierto, había pasado a tener el valor de la vida misma.

Ahora, y si bien ningún soldado quería regresar, tuvieron que obedecer las órdenes de sus superiores y volver a aquella pequeña sucursal del infierno, donde los cuatro dementes, que sólo querían permanecer en el cuarto para recibir más gas, presentaron la fuerza de auténticos poseídos por el Demonio, mostrándose tan salvajes que incluso lograron matar a uno de los guardias abriéndole la yugular de un mordizco, y lastimando a otro de gravedad al presionar fuertemente la arteria femoral y los testículos, con tanta rabia que literalmente se los reventaron. Los soldados tenían la orden de preservar la vida de los sujetos de prueba así que no pudieron dispararles. Continuando con las desgracias dos militares más fueron víctimas por accidente del experimento y otros cuatro acabaron suicidándose en las semanas posteriores al nefasto día, sumando cinco los que murieron por causa del experimento sin ser parte del mismo.

Otro caso lamentable fue el de uno de los sujetos de prueba. El hombre sufrió una hemorragia después de dañarse el bazo cuando intentaba agredir a los soldados; intentaron sedarlo, pero ni siquiera con la dosis de morfina multiplicada por diez se consiguió controlarlo, pues seguía agitándose como un animal salvaje, y hasta logró romperle el brazo y las costillas a uno de los médicos que intentaban ayudarlo. Habiendo destrozado los amarres y estando fuera de sí, el sujeto fue acorralado en una esquina de la sala médica por los guardias. Nadie se le acercaba, todos se limitaban a impedir que la bestia humana cometiera más destrozos. “¡Máaaaas, máaaaas!”, gritaba el sujeto, con los ojos desorbitados, la cara marcada por arañazos que se había autoinfligido en su desesperación por el gas, y las manos puestas en un ademán de ira, impotencia y súplica. Así permaneció por tres minutos enteros donde su corazón latía al máximo posible: “¡Máaaaas, máaaas!”, se escuchaba por toda la sala, primero como un alarido brutal e intimidante, posteriormente como un alarido atenuado, después como un murmullo agónico y vencido, y finalmente como una boca abierta de cuyo fondo no salía otra cosa sino el silencio, triste presagio de la muerte que lo tocó cuando se desplomó de improvisto.

En cuanto a los supervivientes restantes, se los pudo inmovilizar y conducir a distintas instalaciones médicas: dos de ellos, aún con las cuerdas vocales intactas, no dejaban de vociferar pidiendo gas… El tercero, que era el más herido, no pudo ser calmado con morfina, por lo que usaron un sedante distinto que sí logró contenerlo, sin embargo su corazón dejó de latir cuando sus ojos se cerraron; posteriormente, en la autopsia, se determinó que sus niveles de oxígeno en la sangre eran anormalmente altos.

Otro de los sujetos, aquel que tenía destruidas las cuerdas vocales, giraba la cabeza en señal de negación cuando le plantearon anestesiarlo para la cirugía. Se decidió no sedarlo, y sorprendentemente el sujeto empezó a hacer movimientos violentos de afirmación: era increíble, tanto le importaba estar despierto que prefería aguantar el dolor de la cirugía con tal de no dormirse… Seis largas horas duró la intervención, dentro de la cual se intentó cubrir los principales daños que el propio sujeto había causado en los órganos de su caja torácica. Según relató una traumatizada enfermera que colaboró con los médicos durante la operación, el paciente sonreía de una manera extraña y enfermiza cada vez que hacía contacto visual con ella. Era como si se complaciera en mostrarle la capacidad que tenía para deleitarse ante su propio tormento, como si eso que le estaban haciendo fuera algo rutinario, algo habitual…

Una vez que la cirugía acabó, el paciente miró a los que estaban allí presentes y empezó a hacer gestos para indicar que quería algo para escribir. Entonces el cirujano tomó un cuadernillo que estaba cerca, y se lo dio junto con un bolígrafo. “SIGUE CORTANDO”, escribió el sujeto, con letras mayúsculas que evidenciaban un pulso tembloroso, producto de un insano estado de alteración emocional.

En cuanto al último de los supervivientes, fue enviado a la sala de cirugía, donde decidieron operarlo sin anestesia después de ver lo ocurrido con el sujeto antes descrito. En su caso, tuvo que inyectársele un líquido paralizante porque no dejaba de reírse a carcajadas, agitándose tanto que hacía imposible la intervención sin anestesia. Lo único que podía mover eran los ojos, y aún en tan pequeño margen de libertad motriz se evidenciaba la locura, el disfrute ante lo que estaban haciéndole…

Una vez que pasaron los efectos del líquido paralizante, el sujeto volvió a pedir gas. Cuando le preguntaron por qué él y sus compañeros se lastimaban y por qué necesitaban tanto el gas, el hombre se limitó a decir en forma lacónica y con tono de absoluto convencimiento en sus palabras: “Debo permanecer despierto”.

Los dos supervivientes finales continuaron siendo atendidos por los médicos.

Cuando los militares que idearon el proyecto vieron que las cosas no habían salido tan bien como se esperaba, les reclamaron fuertemente a los científicos e incluso ordenaron ejecutar con inyección letal a los dos sujetos de prueba que aún vivían. No obstante, antes de que se cumpliese la orden de ejecución, el líder de los militares al mando del proyecto, un ex agente de la KGB, volvió a pensarse la decisión inicial y, contemplando potencial en los resultados, hasta ahora desalentadores, ordenó mantener vivos a los dos supervivientes, a fin de ver qué pasaba si los exponían nuevamente al gas que tanto habían pedido y que hasta el momento se les había negado. Los científicos, traumatizados por su experiencia, se negaron rotundamente y aludieron tanto por razones éticas de carácter humanitario, como razones de pura conveniencia personal; aunque, como era de esperarse, el militar impuso su autoridad: “Continúen con el experimento y háganlo bien, si no quieren terminar siendo ustedes los sujetos de prueba”. Nadie osó reír: sabían que para muchos militares soviéticos no representaba nada acabar con una vida humana, e incluso uno de los investigadores, al escuchar las amenazas del comandante, recordó el caso de su primo Yuri, que murió con una bala en el cerebro por negarse a experimentar con un prisionero de guerra nazi.

Una vez que los dos supervivientes se enteraron de que al fin recibirían el gas, mostraron una alegría inmensa. Hasta el momento, se las habían ingeniado para permanecer despiertos: uno de ellos cantaba una canción, y el otro, que tenía dañadas las cuerdas vocales, se la pasaba dibujando. Cuando el sueño parecía vencerle, se mordía la boca hasta sangrar… su sonrisa fue demencial cuando supo que le darían gas nuevamente como si estuviese viendo quién sabe qué maravilla inaccesible a la imaginación común…

Antes de ser reintroducidos en la habitación, se les colocaron medidores de ondas cerebrales que sorprendentemente, se mostraban normales casi todo el tiempo, aunque con breves líneas rectas que después desaparecían, y que eran semejantes a las experimentadas durante la muerte cerebral. El prisionero que aun podía hablar, al sentir que se adormecía durante cada intervalo de línea recta, entró en desesperación y comenzó a gritar: “¡El gas, rápido, rápido! ¡El gas, el gaaaas, el gaaaas!”. Conteniendo sus ganas de reír, el comandante ordenó que se cerrara la habitación con tres de los científicos. Al escuchar la orden uno de ellos recordó una conversación que había escuchado entre uno de los soldados y el comandante mientras estaba de incógnito en el baño:

Dígame, capitán, ¿qué le parece si dejo a algunos de los científicos junto a los locos? Quizá también a ellos les guste el gas, ¿no cree? Sobre todo Ivanov, que ha estado mirándome de manera resabiada, no vaya a ser que se le suba el gas a la cabeza e intente matarme, ¡hahahahahahahahaa!

Si me lo permite, creo que la medida es demasiado severa, mi comandante. Creo que mejor sería mandarlos a Siberia.

¿A Siberia? Pero si van a estar bien felices con el gas, ¿no ve que el gas es el sentido mismo de la vida? Quien prueba el gas, no quiere ya nada. Imagínese, capitán, una inhaladita y nunca más sufrirá por dinero, por mujeres, por ideales, ¡por nada! Vamos, no me mire así, estoy bromeando, camarada.

“No, no estás bromeando, bastardo”, pensó Ivanov tras recapitular la conversación en su cabeza.

Antes de que se cerrara la puerta y llegaran tres soldados enviados para encargarse de la situación, reparó en que el escolta de su superior había dejado su revólver en una silla, y temblando de ira lo tomó, le disparó al comandante, le voló la cabeza al prisionero mudo y se puso en una esquina, apuntando al único sujeto de prueba que quedaba, aprovechando que los otros dos científicos habían huido y el escolta también. No quería matar ni morir, pues si moría dejaría de ser para siempre (era un marxista en toda regla), y si vivía se sentiría aún más culpable por matar a un hombre de ciencia en nombre de un proyecto perverso, cuyos abominables frutos lo habían hecho replantearse su lugar en el mundo desde el día en que abrió esa puerta maldita y ver aquellos que no podían ser llamados “humanos”, “bestias” o “monstruos”, que eran como cinco espejos crueles y a la vez como cinco preguntas: espejos, porque mostraban lo peor que sabemos de nosotros mismos, eso que se refleja en las maldades que les hacemos a nuestros semejantes; preguntas, porque mostraban algo escalofriante, una parte de nosotros que no conocemos, que solo intuimos levemente, que no nos atrevemos a preguntarnos qué es, pero ahora, en esos cinco ex-humanos, se erguía poderoso e imponía, en cualquiera que lo percibiese, la necesidad de preguntarse qué era “eso”…

“¡No me encerrarán con esta cosa! ¡No contigo! ¡¿Qué eres?! ¡Necesito saber!”, dijo el científico de bata blanca, mirando a “eso” que tenía en frente suyo, esperando una respuesta antes de que le dispararan o lo detuviesen, cosa que increíblemente no había ocurrido aún.

Con una sonrisa demencial y perversa, tal y como si fuera el portador de un secreto prohibido empañado en decadencia, el prisionero miró al techo, volvió a mirar al científico y le dijo con deleite, queriendo perforarle el alma con la negrura de una verdad encarcelada por la cordura: “¿Tan fácilmente te has olvidado de mí? Somos ustedes, somos la locura que está encerrada en todos ustedes. Somos la locura que ruega por libertad en cada momento de sus vidas, desde lo más profundo de sus mentes animales. Somos aquellos de lo que se esconden en sus camas todas las noches. Somos lo que duermen, silencian y paralizan cuando se van a su cielo nocturno, donde nosotros ya no los podemos alcanzar.”

Nadie habló mientras “aquello” hablaba a través del prisionero, excepto el científico que sostenía el arma y, sin poder soportar el Evangelio de la Locura, apuntó al corazón de aquel demente y disparó. “Casi…tan…libre”, le escuchó musitar, sin creérselo porque acababa de destrozarle el corazón y allí, en la sala de control, sus compañeros veían que la pantalla de actividad cerebral no mostraba señal alguna de vida. “Eso” que habló ante el asombro de todos había callado por fin, pero solo en los labios del pobre individuo que se sometió a aquel experimento. En las mentes de los investigadores, de los soldados, del lector de este creepypasta, “eso” seguirá susurrando en cada uno de nosotros, quizá mostrándose en aquellos breves lapsos que algunos de nosotros tenemos, lapsos en que el gobierno de la razón colapsa ante el peso de la realidad, y la locura, siempre más fuerte que las mayores calamidades de la vida, toma el control con voluntad libertadora…

miércoles, 14 de diciembre de 2016

"The glass" (cortometraje) - Videos de terror



"Me desperté al escuchar unos golpes en el vidrio. Primero pensé que salían de la ventana, hasta que los escuché venir del espejo otra vez..."


martes, 29 de noviembre de 2016

3 Versos (Cortometraje) - Videos de terror



Luego de un violento encuentro con un espíritu abusivo, dos hermanas buscan la ayuda de una misteriosa medium quien les garantiza poder librarlas de su problema.


jueves, 24 de noviembre de 2016

"No mires ahí" (Cortometraje) - Videos



Marta vuelve a casa de su madre para pasar unos días en compañía de su hermana pequeña. El extraño comportamiento de la niña y el recuerdo latente de un triste suceso harán que Marta sospeche que la casa está siendo habitada por una inquietante presencia.


jueves, 1 de septiembre de 2016

"Safe Haven" (Cortometraje extendido) de VHS 2 - Videos de terror



'Safe Haven' es el segmento más interesante, enfermizo y violento de de VHS 2. Dirigida por Gareth Evans y Timo Tjahjanto se nos cuenta una historia simple: un grupo de reporteros quieren hacer un documental sobre una secta y piden permiso a su líder que, a regañadientes, les concede la oportunidad. Una vez en las instalaciones e iniciado el trabajo, la verdadera cara y objetivo de la secta les es revelado en una orgía de violencia, sangre y muerte. 'Safe Haven' tiene muchas virtudes y algún que otro defecto (derivado más bien del corto presupuesto), pero una cosa es cierta, el visionado no deja indiferente a nadie; la dirección es contundente y efectiva, desarrollando el argumento de manera rápida y consiguiendo escenas verdaderamente perturbadoras y malsanas. Un corto no apto para todos los públicos, pero que es lo mejor de V/H/S 2.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Crooked Rot (cortometraje) - Videos de terror



Crooked Rot es uno de esos cortometrajes con contenido macabro que suelen convertirse en materia prima para los creepypastas. Pero más que un simple video amateur y sin sentido para muchos, se trata de una verdadera obra de arte, según aquellos que lo saben apreciar.

En palabras del propio autor, David Firth, esto comenzó como un experimento para ver si la técnica de stop motion sería mejor utilizando una cámara SLR. El resultado, sin duda, lo sugiere visualmente, pero según el creador, fue un verdadero infierno.

Inició el proyecto cuando descubrió un tesoro de objetos extraños en su propio patio trasero, incluyendo las cabezas de maniquíes y las manos de goma. La idea original era la captación de las luces (motivo por el que una cámara SLR era tan importante), pero con el tiempo se convirtió en este extraño film.

Este video es 100% stop motion. No hay CGI, efectos o filtros informáticos utilizados para crear las escenas que aparecen.


viernes, 1 de mayo de 2015

"Children" un cortometraje perturbador - Videos de terror



"Children" es un corto realizado por Takuya Okada que nos muestra a un pobre niño inmerso en un sistema imperante donde todos parecen sujetos insensibles que se acomodan a una rutina aburrida y monótona, como si fueran simples marionetas que no pueden escapar ni revelarse de la sociedad. En medio de este entorno el protagonista del film comienza a dar indicios de cambios.



The Passenger (Corto) - Videos



Un tímido personaje espera rutinariamente el autobús en una noche de tormenta. Cuando entra en el vehículo y descubre lo que le espera a bordo se da cuenta que hubiera preferido quedarse bajo la lluvia.

The Passenger por trueStories



Behind Closed Doors (Corto) - Videos de terror



Gregory es un niño que vive aterrorizado en su hogar, no solo por el ambiente de violencia que hay en él, sino también por la criatura que cree que habita en su armario.
La situación de maltrato en la que viven tanto él como su madre, provocará que el monstruo del armario despierte para nunca jamas volver a ocultarse.

subtitulado al español


Para los que entiendan inglés (mejor calidad de video)


 
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