
El Muroï, originalmente considerado un demonio, integra también la desmejorada raza de vampiros proveniente de lo que actualmente es la República Checa. Su nombre, evocador como casi todos los demonios, significa literalmente «destino», en un sentido más cercano a la fatalidad que a la buena ventura.
Se dice que este demonio sólo es capaz de tomar posesión del cadáver corrupto de una persona maligna, particularidad que lo ubica como uno de los réprobos más populares entre políticos y banqueros.
Sus primeras leyendas medievales aclaran que el Muroï está ferozmente enfrentado contra todos los símbolos de la fe, incluso aquellos que...