
Una mujer finalizó sus compras en unos grandes almacenes y cargada de bolsas se dirigió al aparcamiento donde tenía su auto. Era una noche fría de otoño y por lo visto la calle se encontraba desolada y silenciosa, ni un alma vagaba por aquella parte de la ciudad. Apenas algunas luces lograban iluminar el camino. Al llegar se encontró con una de las ruedas de su coche pinchada, por lo que abrió su maletero, sacó la rueda de repuesto, las herramientas necesarias para realizar el cambio y comenzó a desmontar el neumático. Como no tenía mucha experiencia le estaba resultando un poco complicado.
Un hombre buen mozo se ofreció gentilmente a...