jueves, 11 de julio de 2013

The Rake (El Rastrillo) - Historias de terror


La historia comienza aproximadamente en al año 2003, cuando en algunas zonas del noreste de Estados Unidos empezaron a sucederse una serie de eventos fuera de lo común relacionados con la aparición de una extraña criatura humanoide que aparecía sentada al borde de la cama. La noticia trascendió por los medios locales durante algún tiempo y luego cesaron inesperadamente.

Muy poca información quedó intacta, pues la mayoría de los registros en línea y los escritos de tal abominación fueron misteriosamente destruidos.

Primariamente enfocada en el área rural de Nueva York, varios testigos contaron historias de un ser de origen desconocido. Hubo un amplio rango de emociones en ellos; desde terror e inquietud, a un sentido casi infantil de curiosidad y jugueteo. Si bien las versiones publicadas ya no existen, las memorias permanecen aún presentes. Muchos de los involucrados siguen buscando respuestas a lo ocurrido.

Existen algunas historias sobre The Rake a lo largo de la historia, muchas de ellas con escasa información y la mayoría poco creíbles. Existe una, en particular, que hace alusión al suicidio de una joven adolescente que toma la decisión de quitarse la vida como única alternativa para escapar de las continuas apariciones de éste desagradable ser. Así lo describe en su nota suicida, que fue encontrada por una de sus amigas.

Nota de Suicidio: 1964.
"Mientras me preparo para tomar mi vida, siento necesario mitigar cualquier dolor que pueda provocar mediante este acto.
No es culpa de nadie más que de Él. La primera vez, desperté y sentí su presencia. La segunda, desperté y lo vi. La tercera, desperté… escuché su voz y vi sus ojos. Me es imposible dormir tengo terror de lo que pueda pasar la próxima vez que lo encuentre. No puedo despertar jamás. Adiós."

Hallado en la misma caja de madera había dos sobres vacíos dirigidos a "William" y "Rose", y una carta vagamente escrita sin firma que dice así: "Querida Linnie, recé por ti. Dijo tu nombre."

También hay evidencia de un extraño suceso en el cual un hombre es aterrorizado por una figura humanoide de piel rugosa y aceitosa:

Entrada de un diario (traducida del Español): 1880
"Experimenté un gran terror. He percibido el más grande, el peor de todos. Observo sus ojos cada vez que cierro los míos. Son huecos. Negros. Me vieron y me perforaron. Su mano mojada. No dormiré. Su vos… (texto ininteligible).

Otra, es una historia que data del año 1691; En éste caso, un marinero habría dejado en las anotaciones de sus viajes, la descripción de una horrible criatura que se le presentaba de noche en la soledad de su camarote y sin hablar con él lo induce a abandonar el curso que lleva su barco para volver a Inglaterra.

Diario de un Marinero: 1691
"Vino a mí en un sueño. Sentí algo extraño al pie de mi cama. Se llevó todo. Debemos volver a Inglaterra. Por órdenes del Rastrillo no podemos regresar aquí."

Durante el transcurso del año 2006, también en Estados Unidos, ocurrió seguramente el más famoso avistamiento del Rastrillo. A continuación se transcribe la historia:

De un testigo: 2006
"Hace tres años, acababa de regresar de un viaje a las Cataratas del Niágara con mi familia, por el 4 de julio. Estábamos exhaustos luego de conducir todo el día, así que mi esposo y yo pusimos a los niños en la cama y nos fuimos a dormir.
Alrededor de las 4 de la mañana, me desperté pensando que mi esposo se había levantado para ir al baño. Aproveché para cubrirme con las sábanas, pero sin querer lo desperté. Me disculpé y le dije que pensé que había salido de la cama. Al verme dio un grito ahogado y retiró sus pies del borde de la misma tan rápido que su rodilla casi me tira. Luego me agarró fuerte sin decir nada.

Cuando mi vista se ajustó a la oscuridad, fui capaz de distinguir qué fue lo que causó la reacción. Al pie de la cama, sentado y observándonos, divisé lo que era un hombre desnudo, o un gran perro sin pelo de algún tipo. Su posición era perturbadora e innatural, como si hubiera sido golpeado por un automóvil o algo similar. Por alguna razón, no me dio miedo, pero me preocupó su condición. En ese momento, estaba bajo la asunción de que debíamos ayudarlo.

Mi esposo estaba mirando sobre su brazo y rodilla, doblado en posición fetal, ocasionalmente viéndome antes de seguir observando a la criatura.

En un movimiento veloz, el ente rodó al lado de la cama, y se arrastró cojeando de forma siniestra a lo largo de la misma hasta que estuvo a poco menos de 30 cm del rostro de mi esposo. La criatura estuvo silenciosa por 30 segundos, mirándolo. Entonces puso una mano en su rodilla y corrió al pasillo, en dirección a los cuartos de los niños.

Grité y me apresuré a encender la luz, intentando detenerlo antes de que hiriera a mis hijos. Cuando llegué al pasillo, había suficiente claridad como para verlo agachado y jorobado a unos 6 metros de distancia. Volteó lentamente y me miró, cubierto de sangre. Encendí la luz y vi a mi hija, Clara.

La criatura corrió por las escaleras mientras mi esposo y yo nos precipitamos a socorrer a nuestra hija. Estaba muy lastimada y habló solo una vez más en su corta vida. Dijo "Él es el Rastrillo".

Mi marido chocó su auto esa noche, mientras intentaba llevar a Clara al hospital. No sobrevivieron.

Al vivir en una ciudad pequeña, las noticias llegan rápido. La policía investigó en un principio, y el diario local tomó mucho interés en ello. Como sea, la historia jamás fue publicada, y el caso nunca tuvo seguimiento en las noticias locales.

Por varios meses, mi hijo Justin y yo nos quedamos en un hotel cercano a casa de mis padres. Después de que decidimos regresar a casa, comencé a buscar respuestas por mí misma. Eventualmente encontré a un hombre en otra ciudad vecina que tuvo una historia similar. Entramos en contacto y comenzamos a hablar de lo ocurrido. Conocía a otras dos personas que habían visto a la criatura que ahora llamaremos “El Rastrillo”, en Nueva York.

Nos tomó a los cuatro casi dos años de buscar en internet y escribir cartas para obtener una pequeña colección de lo que aparentemente eran registros del Rastrillo. Aunque ninguno dio detalles, historia o seguimiento.

Obtuvimos lo que alguien había escrito en un diario, en donde se mencionaba a este ser solo en las primeras tres páginas, para nunca volver a nombrarlo.

También encontramos la bitácora de un barco, la cual no explicaba nada sobre el encuentro, solo mencionaba, en su último registro, que el Rastrillo le había indicado al él que se marchara.

Empezamos a notar que, en muchos casos, la criatura hacía una serie de visitas a la misma persona durante un periodo de tiempo indeterminado. Varios individuos mencionaron en esos registros que el ser les había hablado (mi hija incluida). Esto nos llevó a preguntarnos si el Rastrillo había visitado a cualquiera de nosotros anteriormente.

Para averiguar más sobre esto, instalé una grabadora digital cerca de mi casa y la dejé grabando todas las noches por dos semanas. Tan pronto me despertaba, revisaba los tediosos sonidos que hacía mientras daba vueltas en la cama. Al final de la segunda semana ya estaba acostumbrada a las grabaciones y las reproducía a ocho veces su velocidad normal (esto me llevaba alrededor de una hora todos los días).

Durante el primer día de la tercera semana, creí escuchar algo distinto. Era una voz aguda. Era el Rastrillo. No soporté escucharla el tiempo suficiente para transcribir lo que dice. Tampoco he permitido que nadie más lo haga. Todo lo que sé es que lo he escuchado antes y comienzo a creer que habló cuando estuvo frente a mi esposo. No recuerdo haber oído nada en ese preciso momento, pero por alguna razón, la voz en la grabadora me lleva a ese instante.

Cuando imagino lo que debió pasar por la mente de mi pobre hijita no puedo evitar sentirme furiosa y triste. No he visto al Rastrillo desde que arruinó mi vida, pero sé que él estuvo en mi cuarto mientras dormía. Lo sé y me aterra pensar que una noche despertaré y estará ahí, a los pies de mi cama observándome".

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