
Tenía diez años recién cumplidos, y estaba cansado de la tiranía de su madre.
Que no hagas esto, que no hagas lo otro, que ordenes tu cuarto, que no te acuestes tarde jugando con la Play porque mañana tenés que ir a la escuela. Todo un sistema de reglas, leyes y contratos unilaterales con el sólo fin de ensuciarle la existencia. Porque él quería ser libre, jugar con sus amigos hasta la hora que le diera la gana, almorzar a las cinco de la tarde y cenar (por ejemplo) a las tres de la madrugada. Su madre quería que él fuese un paradigma ejemplar para la sociedad, cosa que le resultaba injusto, porque ella no era ejemplo para nadie.
Lo que...