
En el distrito de Struga, Bulgaria, habita uno de los vampiros más despreciables del folklore: Grobnik; cuyo nombre significa, literalmente: «de la tumba».
Se dice que alguien se convierte en Grobnik luego de morir estrangulado, sin embargo, otros señalan causas aún peores, como la fascinación mórbida de ciertas personas por lo pútrido, lo corrupto.
Cuando muere alguno de estos individuos con esa rara preferencia por la descomposición, su espíritu se rehúsa a abandonar el cadáver. Durante nueve días lucha tenazmente por accionar sus músculos y articulaciones, recuperando al fin cierta motricidad dificultosa que apenas le permite salir de...