martes, 17 de noviembre de 2015

La leyenda de Mary Ann - Historias de terror



(Anónima escribiendo en un sitio oscuro de la web)

Antes que nada debo decir que soy una novata en esta página, y aunque me gustan las historias de terror, no se casi nada de leyendas urbanas. Escribo esto porque hace poco un amigo mío que acaba de llegar de Inglaterra me contó un mito anglosajón que me gustó mucho, y es el que voy a relataros tal como me lo contó a mí:

Todo empezó en Tetbury, una pequeña localidad de la campiña inglesa, situada a unos cuarenta minutos de Oxford. Hacía muchos años, en aquella localidad había vivido una chica guapísima llamada Mary Ann Sawford. Su dorada melena rubia, su cuerpo escultural y un rostro de facciones perfectas la convertían siempre en el centro de atención. Con una sola mirada de sus preciosos ojos azules todos los chicos del pueblo caían rendidos a sus pies.

Pero, pese a su belleza, Mary Ann no era un ángel. Su soberbia y su arrogancia no tenían límites, pensaba que por ser tan hermosa era superior al resto del mundo. Esto hizo que con el tiempo la envidia que sentían las chicas del pueblo hacia ella se convirtiera en un odio profundo.

A Mary Ann le gustaba molestar especialmente a una chica jorobada de nombre Elizabeth, la cual tuvo que aguantar sus insultos constantes durante muchos años. Un día, Mary Ann se superó a si misma y humilló a Elizabeth delante de Robert, el chico a quien amaba; partiéndole el corazón en trozos a la pobre jorobada.

Tres días más tarde, Elizabeth fue colérica a buscar a Mary Ann. Cuando la encontró le arrojó aceite hirviendo en la cara por venganza. Mary Ann logró sobrevivir al ataque, pero pagó un precio muy alto. Su cara angelical había quedado brutalmente desfigurada, tenía quemaduras graves en el pecho y cuello, y había perdido parte de su reluciente melena.

Cuentan que la primera vez que Mary Ann vio su nuevo aspecto pasó toda la noche gritando, y que sus alaridos desgarradores resonaron por todo Tetbury. Tras aquello, Mary Ann no volvió a ser la misma persona. Pasaba los días enteros encerrada a cal y canto en su casa, sin permitir visitas. Tapaba todos sus espejos para evitar verse reflejada en ellos, y dedicaba largas horas peinándose el poco pelo que le quedaba, mientras se repetía una y otra vez que ella era la chica más guapa del pueblo. Con el tiempo la protagonista de esta historia fue enloqueciendo y un día, incapaz de soportarlo más destapó uno de sus espejos, inmediatamente al verse reflejada en él lo rompió en pedazos, y uso uno de los trozos filosos de cristal para cortarse las venas.

Días después encontraron su cuerpo desangrado encima de los restos del espejo. La enterraron en el cementerio del pueblo. Nadie acudió al funeral. Transcurridos unos años desde su muerte empezaron a correr extraños rumores por Tetbury. Se decía que el espíritu de Mary Ann no había abandonado este mundo, y que aún se podía contactar con ella si se la invocaba.

Mi amigo me contó que para lograrlo, debes estar solo en tu casa y esperar a que se haga de noche. Entonces tienes que escribir el nombre de Mary Ann en un espejo, y acostarte. A la mañana siguiente ese espejo estará roto, y tu reflejo habrá desaparecido para siempre. En su lugar, cada vez que te asomes a un espejo aparecerá el rostro desfigurado de Mary Ann, observando cada movimiento que hagas mientras se peina con delicadeza su raída melena.

Al principio pensarás que son alucinaciones pasajeras, pero poco a poco empezarás a verla en todas partes, en el cristal de la ducha, en las ventanas, en el monitor del ordenador; hasta en los sueños… la espantosa cara de Mary Ann te acosará como una sombra inseparable, y si se lo cuentas a alguien pensará que te has vuelto loco. La medicación no podrá ayudarte, tu vida irá a peor hasta llegar al punto en el que, harto de ver su horrenda cara, rompas uno de los espejos en los que se refleja. Ese día, morirás.

1 comentarios:

Nancy Sánchez dijo...

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