martes, 16 de agosto de 2016

La mujer sin expresión - Historias de terror



Dice la leyenda que en junio de 1972 una mujer apareció en el Hospital Cedar Sinai en California, Estados Unidos, usando nada más que una bata blanca cubierta de sangre. Sin embargo, lo extraño no era eso. Según los testigos, la mujer parecía más bien un maniquí, sin cejas, llena de maquillaje y con un brillo antinatural. Además ni una sola expresión facial podía verse en su rostro.

Por si fuera poco, un pequeño gato estaba aprisionado entre sus dientes, aún chorreando sangre. Fue entonces cuando escupió el cadáver del animal y se desmayó.

Según se cuenta la mayoría de los que observaron la escena corrieron en pánico. Los médicos que la atendieron relatan que pese a haber recuperado la conciencia inusualmente rápido, la mujer no opuso ninguna resistencia cuando la levantaron y la llevaron a una habitación. Sin embargo, al intentar aplicarle anestesia la mujer cambió completamente de actitud y comenzó a resistirse con tal vehemencia que hicieron falta dos médicos para mantenerla en su lugar.

Su rostro no mostró cambio alguno durante el forcejeo, algo que realzó aún más su naturaleza antinatural (perdonarán la expresión) e hizo que los médicos se volvieran aún más recelosos de su presencia. Pero entonces – cuando fue dominada – sucedió algo inesperado: la mujer sonrió.

Sus dientes no eran normales. Eran afilados, como los de un animal salvaje. La doctora que los vio en primer lugar lanzó un alarido y de inmediato se alejó de la mujer. Los demás permanecieron allí, atónitos, sin saber qué hacer a continuación, uno de ellos le preguntó: “¿Qué demonios eres?” Y por toda respuesta, sin que mediara advertencia alguna, la mujer se lanzó a su garganta y la desgarró. Tras ello musitó “Yo… soy… Dios”. 


La historia termina con ella saliendo lentamente por el corredor, sorprendiendo a los guardas de seguridad (que ya venían en camino) y matando o hiriendo a varios. Parte del hospital había sido evacuado, por lo que la mujer no hizo más que perderse en los corredores sin que nadie volviese a saber de ella.

1 comentarios:

Lídia Vives Rodrigo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

Publicar un comentario

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Online Project management