jueves, 17 de septiembre de 2015

Áurea, el misterio del espíritu que danza



Escrito por un equipo de investigación paranormal.

El misterio y los fenómenos o supuestos fenómenos paranormales no siempre tienen un sentido maléfico y perverso. No es necesario acercarse a truculentos hospitales en donde la muerte y la penuria impregnan las paredes. De hecho, si tenemos en cuenta la teoría de las impregnaciones, tendremos que aceptar que están tanto los sucesos trágicos como los positivos. Lo realmente importante es que estos episodios se hayan vivido con una especial emotividad, y es precisamente de esta manera como comienza esta historia, basada en los comentarios de los lugareños y acercándonos a un personaje entrañable, desconocido para muchos diría yo…

Nuestra historia empieza con una mujer, como decía al principio, bastante desconocida para muchos, Áurea de Sarrà, bailarina catalana de la danza de principios de siglo.

Apasionada por las mujeres de la mitología greco-romana.

Durante su gira de éxitos exhibió su danza en Londres y Buenos Aires. También obtuvo grandes éxitos en países como Egipto o Grecia, de hecho actuó en todos los teatros de la Grecia clásica. Como cualquier artista tuvo sus admiradores y detractores y en 1932, tras casarse con el crítico de arte José Francés, sus actuaciones fueron mermando hasta desaparecer.

Su final fue trágico: Murió arruinada y prácticamente olvidada. La cuestión principal de este artículo no pretende ir más allá de una breve historia, apenas unas líneas, puesto que para nada soy historiador y quien pretenda ahondar en detalles puede dirigirse a escritos tan interesantes como el de Mariángela Vilallonga, quien a modo de casi identificarse con áurea realiza un sentido escrito disponible en la red.




Antes que nada, agradecer a la Sociedad FPG de investigaciones paranormales la oportunidad que nos dieron al contarnos la historia de la mansión en donde pasó sus últimos días la bailarina. Una casa de varias plantas hoy en total abandono, aunque aun su estructura se conserva en buenas condiciones. Sus cornisas y detalles muestran la majestuosidad que en su día tenía esta mansión, la cual omitiré su ubicación exacta para intentar preservar el enclave de desalmados en busca de saciar su mediocridad produciendo destrozos.

En el “Castillo” situado en frente de esta mansión se encuentra la tumba de nuestra homenajeada, cubierta por el moho y prácticamente caída en un total olvido.

Seguramente los últimos años de la vida de Áurea serían penosos, viendo como se desmoronaba una vida dedicada al arte de la danza. Tal vez en su imaginación seguía danzando, evocando las míticas deidades clásicas, o tal vez en sus sueños recrease a Afrodita, la diosa del amor mostrándose en bailes evocadores de puro sentimentalismo. No me cabe la menor duda de que nos encontramos ante una gran mujer, apasionada y encerrada en su mundo durante sus últimos días, quien sabe si por la mansión que nos ocupa no danzaría en muda congoja, o tal vez en el aliento de un sueño cumplido aunque efímero. Tal vez estaba muy ligada a esta estancia, tal vez aun perdure en ella su esencia.

Nos acercamos a esta casa interesados por la historia de una mujer que al parecer ha dejado huella. La gente del lugar nos comenta: “Tened cuidado con esa casa”.

¿Pero tener cuidado a qué? Las personas son reacias ha hablar más allá de estas simples palabras, pero en sí, son más que suficientes para acrecentar nuestra curiosidad, ¿Qué es lo que sucede en esta mansión o sus alrededores?

Poco más se nos cuenta, nadie quiere hablar, pero el misterio se palpa en el ambiente. Luego de insistir logramos lo que buscábamos, terminaron contándonos que se escuchan voces y ruidos extraños que provienen de la casa abandonada, se nos asegura que una sombra fantasmal apareció en una de las ventanas de la fachada posterior. Al fin alguien, aunque de forma escueta, nos habla…


Personas sensitivas que son capaces de sentir más allá de lo habitual y otras relacionadas con creencias esotéricas y/o espiritas nos hablan de una interfase, de una dimensión, de una vida entre nuestra realidad material y ese más allá y de no pocas “almas” que, tras fallecer, quedan ligadas, de alguna manera, atrapadas en esta interfase por motivos bien diferentes, algunas por no entender su nuevo estado tras el fallecimiento, otras, como el caso que presumiblemente nos ocupa, por que aun se hayan ligadas a la realidad material, tal vez por que no han concluido sus ilusiones, o tal vez por que Áurea aún se haya ligada a su casa, al lugar en que culminó sus días, tal vez después de fallecer aun quiera seguir danzando en lo que fue su morada, tal vez no quiera marchar, tal vez y digo, solo tal vez, aun esté entre nosotros, pero cobijada en una estancia que, aun ruinosa, pudiera ser de una visión diferente para ella.

Una historia tan bella no podía pasar desapercibida para nosotros. El equipo de “Hablemos de Misterio”, capitaneado por Teresa Porqueras y con la ayuda del Grupo FPG nos decidimos a experimentar en el interior de una mansión que “suena a misterio”.


Al llegar ciertamente nos impresionó la mansión, con detalles (como decía al principio) que muestran una majestuosidad perdida en el abandono. Aunque maltrecha, es posible observar particularidades que aun perduran: Una fuente en la entrada posterior y llena de hojas muestra un patio digno de la más alta sociedad, la fachada principal parece mostrar con orgullo la entrada, pasillos, estancias, puertas y escaleras muestran un lujo en decadencia.

Las sensaciones se enmascaran una vez que cae la noche, algo parece habitar, cortarse en el ambiente, la sensación de sentirse observado es presente, tal vez estemos invadiendo la intimidad de alguien que aun habita en la casa.

La experimentación psicofónica da sus resultados, pero como bien sabemos, el hecho de obtener registros psicofónicos no es prueba de fenomenología paranormal.

Nuestras sensaciones están a flor de piel, pero tampoco son prueba que evidencie nada, y la sugestión es otro tema a tener en cuenta.

Hay ocasiones en que la aparatología no va más allá: Los registros son normales, los cambios de temperatura, discretos y poco podemos achacar a algo paranormal.

Una vez adentrada la noche y con un viento que sopla de tanto en tanto, nos encontramos con Imma, sensitiva, quien intentará aportar más datos o tal vez conectar con quien posiblemente habita en la mansión. Sus primeras impresiones, y ayudada por una antena perceptiva tipo péndulo, recorre cada una de las estancias. A pesar de que muchos quieren ver en estas personas y en estas percepciones tan solo el fruto de imaginaciones mentales, lo cierto es que en ocasiones sus apuntes dan mucho que pensar.

La conexión se produce e Imma, sin saber absolutamente nada del lugar en donde se encuentra ni de su historia, nos habla acerca de una mujer joven, quien habita la casa y está desencarnada.



Esta supuesta entidad se muestra a la sensitiva feliz, advirtiendo que hemos profanado su morada, que está en paz, pero que quiere seguir habitando el lugar en que un día fue su casa. Al parecer le gusta la soledad, e insiste en que marchemos, con lo que para mí se abre un debate o al menos una pregunta de difícil respuesta: ¿Deberíamos abandonar un lugar por que supuestamente un ser desencarnado así nos lo pide? ¿O tal vez deberíamos permanecer y seguir con nuestros quehaceres, puesto que quien parece mostrarse ya abandonó este mundo y ya no pertenece a él?

La sensitiva acepta y nos advierte que lo mejor es no molestar, dejarla en su mundo y marchar. Con un gusto agridulce hacemos caso y decidimos partir, por una parte ilusionados por una historia romántica pocas veces contada en relatos de misterio y, por otra parte, agria, puesto que todo lo conseguido no es fácil de probar y, para muchos, tan solo será fruto de una mente imaginativa. Personalmente, y a las pruebas me remito, creo en estas personas, seguramente no todo el que dice ser sensitivo lo sea en realidad, pero unos pocos, tal vez muy pocos, pero algunos, aportan datos desconcertantes que a falta de una prueba definitiva, no por ello dejan de sorprendernos.



Como anécdota a esta investigación, es de merecida y obligada mención el hecho de que en un momento dado de la madrugada aparecieron agentes de seguridad avisados seguramente por algún vecino, quienes tras ver que contábamos con los permisos para estar en el lugar y nuestro buen hacer, marcharon no sin antes mostrarse ante las cámaras y contarnos como se habían encontrado con muestras presumibles de extraños rituales, comunes por otra parte en lugares apartados como este.

Nuestra historia, nuestra investigación, termina aquí, pero con un bello romanticismo. Tal vez, y solo tal vez, el espíritu de Áurea aún continúe danzando en una mansión que agoniza con mudas palabras.


AUTOR: Francisco Recio para mundoparapsicologico.com


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